María Salgado es una de las cuatro cantantes que participaron del ya legendario disco La sal de la vida, trabajo que a principios de los 90 sacudió el panorama de la música popular ibérica, con su suma de culturas diversas, y que fue un hito entre los seleccionados por el Club en estos siete años de historia. Allí, María Salgado era la que ponía el acento castellano, y acá recopila músicas y poesías de diversos cancioneros hispánicos, tanto de la península como de su área de influencia en el Mediterráneo (gracias a la involuntaria difusión del idioma que hicieron los judíos exiliados en el siglo XV y que conforma los diversos cancioneros sefaradíes). Así, hay canciones de León, de Zamora, de Segovia o de Palencia, pero también de Rodas, Grecia, donde existió una importante colonia judía sefaradí. En ocasiones, es la misma María la que pone parte de la letra, o quien musicaliza una antigua poesía popular. Esta sumatoria que hibrida una canción, como en Olé por entrar (track 11) le da una gran dosis de originalidad y, al mismo tiempo, coherencia a este trabajo.
Es una recopilación intervenida por la antóloga, si se quiere. De la misma manera, la orquestación de las canciones resulta como un gran fresco del folklore español, tan diverso en su rica variedad. Flautas, guitarras y percusión tienen gran preponderancia, aunque también hay lugar para vientos menos “populares”, como el oboe, o para el acordeón. El acercamiento a estas canciones no es desde un lugar musicológico o étnico, sino con una mirada más urbana, mas pop. En ese sentido, los arreglos se juegan e incluyen por ejemplo, en la percusión, colores africanos o asiáticos, o el uso del bajo eléctrico le da un toque moderno a música que por ahí tiene siglos de añejamiento a la sombra de los chopos o los olivos.
Hay también canciones propias que son más tributarios de Latinoamérica que de la música española. Las raíces celta, morisca, gitana y judía, es decir, esa gran mixtura que es España, están presentes en todos los arreglos, en mayor o menor medida. La voz de María Salgado resiste enhiesta al paso del tiempo, y conmueve siempre. Ella misma fue quien produjo, de manera independiente, este disco grabado entre julio y septiembre de 2005 en Ponferrada, y se notan los años de experiencia en cada pequeño detalle.
Un disco que es a la vez un recorrido por una España imaginaria, en la que no faltan las influencias de todo lo que se entiende por hispano, y un camino muy personal y contemporáneo de una cantante con mucha personalidad.
Producido por César Diez


Comentarios