A cien años de su nacimiento (con el nombre de Ignacio Villa nació nada menos que un 11 de septiembre de 1911, cerca de La Habana) y cuarenta de su muerte, el artista conocido mundialmente como Bola de Nieve sigue siendo un misterio. El misterio de cómo este fabuloso músico, dueño, como él mismo decía, de una “voz de vendedor de mangos”, se transformó en uno de los más fabulosos intérpretes de la canción cubana, caribeña, latinoamericana y mundial. Cantó a Edith Piaf (según ella, suya fue la mejor versión de La vie en rose), a la peruana Chabuca Granda, la mexicana María Grever y también las canciones del cubano Eliseo Grenet. Puso música a la poesía de Nicolás Guillén y él mismo escribió letra y música de fabulosos frescos de la vida cubana.
Este disco es una oportunidad única para acercarse a parte del repertorio de Bola de Nieve. Entre las 24 canciones hay más de un tercio de su puño y letra, pero esto es secundario, ya que las que no eran de él antes de que las grabara, ahora ya son suyas para siempre. Salvo una canción navideña tradicional catalana y una de Ary Barroso, el resto del disco es todo en castellano, claro que muchas veces con el vocabulario y acento de la Cuba negra. Y el acento también se ve en la forma tan cubana de percutir el piano: Bola de Nieve antes que nada fue un exquisito pianista. Cursó estudios de piano formalmente, y antes de cumplir los veinte años ya acompañaba funciones de cine mudo. Luego pasó a acompañar cantantes hasta lanzarse, casi de casualidad, a cantar él (la anécdota es conocida y puede leerse en internet). Se trató de una personalidad impar, es difícil encontrar otro caso como el suyo, y la frase que da nombre a esta recopilación le pertenece: sin falsa modestia, él reconocía que encarnaba a la canción. Quizás este disco no sea una novedad, pero hace tiempo que queríamos acercarles a nuestros socios a este artista fulgurante del firmamento latinoamericano.
Creemos que para muchos será un descubrimiento, porque si bien es conocido de nombre, no es nada frecuente escuchar sus grabaciones en los medios de comunicación. La calidad del audio es muy buena, mejor que la de otros discos que se pueden encontrar en el mercado actualmente. Se entiende con claridad la perfecta dicción de Bola de Nieve, cuya manera de decir y de interpretar cada canción lo acercan un poco a lo que Goyeneche significó para el tango.
Un verdadero regalo navideño, este disco está destinado a otorgar deliciosas horas de placer musical a quien tenga el tiempo de escucharlo.
Producido por Diego Zapico y Pablo Voitzuk


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