Defecto primario de Leonardo Martinelli es la obra ganadora del Premio F a las Artes del año 2006, organizado por el Laboratorio de Experimentación Artística del Grupo Faena, con un jurado integrado por Gustavo Cerati y Martín Bauer. Por entonces Martinelli todavía no había editado el segundo álbum con Tremor (Viajante, nuestro Disco del mes de marzo 2008), y el premio para esta obra consistía en su edición en CD a mediados de 2007. En su momento, o sea un año después de ganar el premio, el disco quedó en el olvido y no se comercializó; a su vez el notorio crecimiento de Tremor hasta hoy inclusive, hizo que el autor relegara su carrera como solista.
Pero por esas cosas maravillosas de la vida, trás una visita de Leonardo aquí al Club, recordamos juntos este disco y acordamos con gusto presentarlo ahora; pues se trata de una obra excelente, una música sin tiempo y que no puede pasar más desapercibida.
Defecto primario es atemporal y universal a pesar de que entre en la categoría de “experimental” pues no cumple con los cánones de ningún género, digamos, popular. Está hecho con un firme concepto de pocos antecedentes al día de hoy. Para encontrar un referente en la historia podemos remontarnos a los años ’50 y las obras de música concreta del francés Pierre Schaeffer. Aquí Martinelli combina muy bien elementos del lenguaje musical popular con cualidades de las música contemporánea y más específicamente, de la electroacústica. Alcanzando una síntesis en el contraste entre lo melódico y lo disonante, lo acústico y lo digital, lo abstracto y lo concreto. Cada una de las piezas está compuesta con los sonidos de un solo instrumento, que fueron tomados antes en un estudio explorando todas sus posibilidades. Cada instancia sonora del instrumento quedó registrada en un banco de sonidos a partir del cual el artista comenzó el proceso de composición. Preservando los sonidos originales que tenía ya registrados y valiéndose de herramientas digitales (reverbs, loops, etc) y técnicas simples como la superposición y el cut & paste, creó las suites combinando las variadas esencias instrumentales.
Son 7 temas y los 7 instrumentos usados fueron: violín, piano (preparado y tocado nada menos que por Marcelo Katz), voz, flauta traversa, clarinete bajo, guitarra acústica y objetos domésticos.
En el disco hay rítmicas muy variadas, pasajes de ensoñación, momentos bailables y juegos con las formas, en combinaciones muy atractivas de sonidos reconocidos con otros menos convencionales. Por sobre todo está el buen gusto artístico en el impecable resultado final. Sin mezclar instrumentos ni técnicas, sin partituras previas, pero con una gran idea, intensa búsqueda tímbrica y capacidad de trabajo en el diseño sonoro, el talento de Martinelli está expuesto en su más pura esencia. Como un collage de audio atrevido y encantador, en un disco único, para oídos exquisitos, o para oyentes ávidos de nuevas experiencias.
Producido por Leonardo Martinelli


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