Un gesto tan sencillo como ir hacia la raíz de una canción y despojarla de toda adición innecesaria puede volverse una novedad o un atrevimiento. Escuchar estas piezas, tanto las instrumentales como las cantadas, en su esencia natural y a través de las manos de dos guitarristas que las conocen tan bien por haberse criado entre estas notas, es un verdadero regalo. La zona de Cuyo en general, y Mendoza en particular, tienen su propia música. Tanto la ciudad de Mendoza como la de San Rafael han sido cuna de notables guitarristas, compositores, cantantes, poetas, que con el tiempo acrecentaron un repertorio no exento de novedad y fina sensibilidad. Las íntimas tonadas, los pícaros gatos cuyanos y las festivas cuecas, cantándole al sobrecogedor paisaje, a la vid o a la belleza de sus muchachas, o simplemente sonando sin palabras, tienen una personalidad inconfundible, de la que los mendocinos están sinceramente orgullosos.
Dos talentosos guitarristas, Jorge Troyano y Bernardo Vázquez, toman lo mejor de esa tradición y lo recrean en el verdadero sentido del verbo. Además de las muy cuidadas versiones de obras para dos guitarras solas, hay cantantes invitados que enriquecen aún más este trabajo. Luna Monti le pone voz a Viejo cantor de tonadas y no es necesario explicar que hace una maravilla en esos cuatro minutos en los que participa. Germán Arias es el otro cantante invitado en cuatro temas, siempre sólido con un fraseo personal y sin rebusques. Su versión de un clásico como El sueño de la vendimia (en el que además toca la guitarra) es excelente, mérito compartido con el dúo y su muy eficaz arreglo de esa cueca. También se hacen escuchar en otros temas el bandoneón de Miguel López, el contrabajo de Edhison Martínez y un dúo de clarinetes que aportan nuevos colores al sonido característico cuyano. Fue una sabia elección del dúo el combinar piezas instrumentales contemporáneas de Arturo Quinteros, Puebla o Budini con clásicos del dúo Viñas-Guerrero.
Dos guitarras expresivas, precisas y conocedoras de lo que están diciendo; invitados que suman sin desentonar con lo que el dúo propone; y un repertorio muy bien elegido, arreglado e interpretado hacen de éste disco una joyita que en poco más de 40 minutos nos deja con ganas de más, como un buen vino.
Producido por Jorge Troyano y Bernardo Vázquez.


Comentarios