Carlos Passeggi es mucho más que un percusionista, y este disco refleja esa realidad. Compositor e intérprete, escribe música para distintas formaciones de percusión, desde ensambles de 25 instrumentistas hasta piezas para uno solo. A veces incluye la electrónica, como en las bellísimas Tres danzas para un péndulo para percusón y cinta, y también puede pedir el uso de utensilios de cocina, como en La cocina de Pitina. Este disco es un buen muestrario de la enorme gama expresiva de Passeggi y explica por qué sus obras se ejecutan en distintos lugares del mundo.
Todo comienza con Cuando el sol ilumina sobre los Andes, una obra compuesta originalmente para el Ensamble de Percusión de la Royal Fanfare Band Kempenbloei de Achel, Bélgica, para 19 instrumentos, que acá grabaron Passeggi y Gonzalo Villalba (antiguo alumno de percusión del compositor). Luego sigue El regreso de “Gran Yumba”, otra pieza para un ensamble grande (12 instrumentistas) y Anda rondando un malambo, para 11 músicos. Antes de que nadie se asuste vale aclarar que la melodía y la armonía no estás ausentes en estas obras, ya que el uso de instrumentos de placas, con alturas determinadas, hacen que no sea sólo “ruido” y “golpes” lo que se escucha. Hay que hacer esta aclaración para aquellos que creen que la percusión consiste en gente batiendo parches, solamente.
Luego de estas tres obras que abren el disco, escritas para grupos grandes, nos asalta la belleza de El río y sus murmullos, un solo de marimba. Así, a lo largo de este trabajo se suceden piezas para ensambles grandes, dúos, hay uso de voces también; en fin, Passeggi no se encierra en un formato sino que con curiosidad y avidez explora distintas formaciones, recursos y ámbitos. Passeggi recurre en muchos momentos de sus obras a giros, motivos rítmicos y melódicos de la música popular argentina: allí están la milonga, el malambo, el tango y otras especies muy reconocibles. Como colofón, el video de Despiértate Momo! por el ensamble belga, es una elocuente muestra de esto.
Todo muy bien grabado y mezclado; también muy eficaz la sucesión de los tracks. Únicamente se le podrían criticar algunas entradas en fade quizás innecesarias al comienzo de obras. Quizás se quiso dar una sensación de continuidad y no de arranque. Pensado para su difusión en el extranjero, el disco trae su información en la gráfica en inglés.
Es realmente un disco accesible en cuanto a su lenguaje, muy fácil de disfrutar y con mucho uso de elementos de la música popular argentina; para nada cerrado o críptico.
RECOMENDACIÓN: Escucharlo por lo menos una vez con buenos auriculares, hay detalles de la mezcla que se disfrutan más de esa manera que “al aire” (por parlantes).
Producido por Carlos Passeggi


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