Lejos de aburridas pretenciones de originalidad, Céfiro Jazz bautizó a su primer disco “a la antigua”, con el nombre del grupo. En nueve temas de buena duración, que van del funk ochentoso a la balada, demuestran tener un groove propio asentado en horas y horas de tocar juntos. Salvo dos joyas de Chick Corea, los restantes temas son propios del grupo. El cuarteto que conforman Martín La Scaleia (piano), Juan Pablo Dipieri (bajo), Mariano de Hoz (batería) y Federico Novak (guitarra) es muy parejo: los cuatro “pelan” que da miedo cuando tienen la responsabilidad de un solo, pero también construyen bases muy sólidas para que los invitados se luzcan. No todo es vorágine, y a cada tema de tempo alto le sigue una balada para matizar, y es en esos momentos de lirismo sin rebusques que más emociona Céfiro.
Los invitados, muchos de ellos notables, desfilan por casi todos los tracks, aportando colores diferentes que son bienvenidos. Sería deseable quizás, en un próximo disco, tener menos “visitas” para poder disfrutar más del sonido del cuarteto, que tanto en los momentos funky más nervioso como en los “lentos”, propician a que escuchemos con mucha atención. Muy bien grabado (bien los planos, amable el mastering), se trata de un disco que no es para especialistas del jazz, sino que lo puede escuchar cualquier persona interesada en la música y nada más. Así es como sehace disfrutable el arte, con erudición pero sin por eso dejar afuera a nadie.
Producido por Céfiro Jazz


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