Club del Disco

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EDITORIAL de mayo de 2007

AÑOS DE APRENDIZAJE

Hace dos años en esta misma revista se enunciaron los primeros objetivos. Un sueño común, la idea de un pequeño grupo de personas: crear un nuevo canal de difusión y promoción para la música independiente.

Hace dos años comenzó este viaje con los primeros socios del Club. Hoy festejamos la decisión de haber iniciado este vínculo que sostenemos con placer cada día.

Estamos felices por los objetivos cumplidos. Sólo por mencionar algunos de ellos: ya hay socios en cada una de las provincias argentinas; estamos llegando a distintas ciudades con acciones directas, como las presentaciones que van apareciendo en nuestra agenda. También podemos apreciar un crecimiento en el nivel de las producciones, particularmente en el acabado final de las obras.

A la vez, agradecemos la apertura y confianza de los diferentes medios de comunicación y productores culturales que nos invitan a compartir espacios y generar otras oportunidades de validar nuestro trabajo.

Hoy somos más, superando los 1.500 socios que damos forma y sentido a este emprendimiento que trasciende las fronteras de la industria musical. Este camino que nos sorprende con gratos hallazgos, nos emociona y sigue. Confiamos en continuar juntos.

Por último, nos alegra decir que el Disco del Mes seleccionado para junio es de un socio, quizás muy poco conocido en el ámbito musical. Se trata de un músico que nos envió su material espontáneamente; lo que esperamos los aliente a que sigan acercándonos sus trabajos. Y la novedad de catálogo es Alfombra Mágica, una reedición de Melopea. Este es uno de los primeros sellos independientes del país, creado y dirigido por Litto Nebbia desde fines de los años ’80.

Hasta el próximo mes. Sigamos sumando buenos motivos para brindar.

El Club.

Acercanos tu opinión

AÑO 2 . NÚMERO 23

DISCO DEL MES selección para junio de 2007

12 CANCIONES DE AMOR
Y 1 BOTELLA DE VINO

JUANITO EL CANTOR

12 CANCIONES DE AMOR Y 1 BOTELLA DE VINO - Juanito el Cantor
SELECCIÓN PARA JUNIO

Canción. Sonido acústico

 

íntimo / rockero / despojado / vals / sensible

 

fecha de entrega: 1 al 18 de junio

 

cód. 60


Con el enfoque de un niño, Juanito dibuja un álbum conceptual, en el que cada canción es una amalgama perfecta de música y letra. Apasionadas historias, contadas con una sonoridad despojada.

En cada uno de los tracks la temática de las letras se complementa muy bien con la música. Con diferentes abordajes, las canciones no necesitan mucho para ser dichas. Desde el plan atormentado de “Es tarde”, hasta la canción infantil “Estrellitas”, pasando por el vals, las reminiscencias a Leo Masliah y el pop, nos encontramos frente a un trabajo muy fino desde lo compositivo. Y aún cuando aparecen la ironía, lo naïf o el romanticismo, también eso está planeado y puesto a punto.

Con gran solvencia interpretativa, cada track muestra una forma distinta de tocar la guitarra, armando un arreglo que resalta el tema. Su voz y su guitarra son los instrumentos casi excluyentes para producir esta colección de canciones. Ambos se llevan muy bien y hacen que realmente las canciones sean las protagonistas del disco.

Los otros colores, principalmente un piano y la caja de la guitarra usada como percusión, suman nuevos timbres al sonido hasta lograr, con estos pocos elementos, sintetizar toda la estética de producción de una banda.

Lejos de la ingenuidad aparente de los textos, tanto la composición como la ejecución son muy maduras, demostrando un gran manejo de los lenguajes musicales. Al escucharlo es inevitable recordar a Brassens, Bob Dylan, Morrisey y otros trovadores más o menos modernos. Con este disco Juanito se inserta en la nueva camada de cantautores argentinos, entre los que se cuentan Ezequiel Borra, Coiffeur, Seba Ibarra y Lisandro Aristimuño, entre otros.

Juanito le canta a la infancia. Un mundo feliz, colorido, con hallazgos alegres y algunos recuerdos amargos. En el tratamiento melódico hay algo de minimalismo, dado por el uso repetitivo de pocas notas en muchas de las canciones, lo que en este caso resulta una virtud. Pero también aparecen melodías más desplegadas y de alto vuelo poético, como en “Bolero” o “La última canción”. Los pocos coros que aparecen a lo largo del disco aportan un color más relacionado con lo tímbrico que con lo armónico, destacando algunos pasajes melódicos.

La presentación gráfica, que incluye figuritas autoadhesivas y dibujos para colorear, completa la obra conceptualmente. Desde los colores y las texturas refleja el imaginario infantil sin inocencia. El packaging es bello y a la vez coherente con el discurso de la música.
En este disco queda plasmada con justeza la síntesis del autor para presentar el concepto de toda banda pop, solo con su guitarra y otros pocos elementos. Se trata del primer disco de Juan Ignacio Serrano, un socio del Club que acercó su material. Ahora está al alcance de todos.

 

 

 

FICHA TÉCNICA

MÚSICOS

Juanito: guitarra criolla y canto
Guillermo Beresñak: piano, marimba y voz (en 2, 3, 6, 7, 8, 11 y 12)
Coiffeur: voz (en 7)
Sole Napal: Voz (en 8)
Marcelo Von Schultz: percusión (en 8)
Sergio García Marín: voz (en 11)
Ernesto Piserno: violín (en 12)
César Silva: guitarra eléctrica (en 12)

TÉCNICOS

Grabación: Guillermo Beresñak y Juan Ignacio Serrano (en Heterogénea)
Mezcla y mastering: César Silva (en El Hornero)

PRODUCCIÓN ARTÍSTICA

Guillermo Beresñak y Juan Ignacio Serrano

DIBUJOS

Martín González

DISEÑO GRÁFICO

Sergio García Marín

TEMAS
  1. Amarillo
  2. ¡Ay, mi gorrión!
  3. ¿Dónde está la luz?
  4. El vals de la juguetería
  5. Me cayó una gota sobre la cabeza
  6. Bolero
  7. Souvenir
  8. Una flor
  9. Quiero ser un actor
  10. Es tarde
  11. Estrellitas
  12. La última canción
  13. Chanson
VIDEOS

El disco contiene un track audiovisual auto-ejecutable para PC, que incluye:.
- “¡Ay, mi gorrión!”
Sergio García Marín
- “Una flor” y “La última canción”
Mari Maciel (Femeninas Producciones)

A QUÉ SUENA

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EL ARTISTA

“Juanito el cantor” nombre artístico de Juan Ignacio Serrano, quien nació el 6 de enero de 1981.
Su primer contacto con la guitarra es a los 6 años de la mano de su padre. Y comienza a tomar clases particulares de guitarra clásica con el Prof. Luis Aramburu. A los 13 años ingresa al Conservatorio “Alberto Ginastera”, donde estudia la carrera de instrumento, especialidad guitarra, y composición hasta el 2000. Entre sus docentes particulares se cuentan Claudio Méndez, Ernesto Snajer, Nora Sarmoria, Ernesto Dmitruk, entre otros. También trabaja desde el año 2000 en su estudio de grabación, en proyectos personales y para otros artistas. En 2002 junto a Guillermo Beresñak forman Heterogénea, para desarrollar producciones discográficas, cinematográficas y eventos, entre otras cosas; siempre de gestión independiente.

DISCOGRAFÍA PREVIA

-El Pifie “Tango Suite” (2001) - disco de tango en dúo de guitarras con arreglos originales sobre tangos clásicos.
-El Pifie “Mosaico” (Heterogénea-2002) - se suman el proyecto un cantante y un percusionista abordando ahora también repertorio folklórico.
-Antü “Dormir para mirar” (Heterogénea-2003) - disco de rock con canciones abordadas en gran parte desde la electrónica.
-Antü “Mar adentro” (Heterogénea-2005) - contracara del disco anterior de la banda en este caso abordando el material desde una formación acústica.

ENTREVISTA de mayo de 2007

Juan Ignacio Serrano

JUAN IGNACIO SERRANO

JUGANDO A MADURAR

El joven autor nacido en el oeste del Gran Buenos Aires nos habla de su posición ante la canción y cómo la toma su alter ego “Juanito el cantor” para hacerla sonar.

¿Cómo fueron los primeros pasos del disco y su conceptualización?

Hoy puedo decir que todo empezó como un espacio de juego para mí, recién después de tener un par de temas vino la idea de armarlo. Y cuando salió lo del disco, rápidamente tuvo un concepto bastante claro para mí. Lo primero eran las canciones que me despertaron inquietudes sobre la niñez. Una de las primeras canciones que salió es “El vals de la juguetería” y fue lo que puso la base del concepto, por así decirlo. Pero se fue conformando en algo más sólido con el trabajo en el resto de la obra. Teníamos –con Guillermo, productor del disco– un demo con 40 temas al principio. Esa idea de trabajar desde el niño es un punto de vista, creo, la evocación de la infancia. No es la intención de Juanito ser un nene, sino rescatar algunas cosas que son importantes, como cierta ingenuidad sana... Me interesaba mucho que el mensaje fuese universal; mostrar cosas variadas, pero que se pueda ver fuera de cualquier contexto particular. Que pudiera ser comprendido por todas las edades.

¿Las composiciones venían ya con esa impronta y con el trabajo fino?

Para mí fue como que maduraron solas, iban quedando. De las 40 se decantaron 18 que estaban más claras. Y los arreglos nacían con la canción, aunque los fui trabajando más fino a medida que me daba cuenta de cuál era esa medida o de la importancia de cada tema. Porque buscaba una construcción incidental del discurso; pensaba mucho en la idea de música de películas. Mayormente nacieron de la mano música y letra, ya estaba planteado el impulso primario de los temas sin pensarlo, porque eran catárticas. Además me pasaba que trataba de terminar los temas muy rápido, si era posible en el mismo día que salía, por lo menos tener la música, la letra y la estructura, para no dejar pasar demasiado la emotividad de ese momento, de cada uno.

Ese casi minimalismo en la instrumentación, ¿fue una decisión estética?

Creo tiene que ver puntualmente con que los temas y todo el trabajo de creación que yo le dediqué a esas músicas en mi cotidianeidad siempre era en un espacio muy privado. Y en esa construcción del proyecto sentía que, si bien podía abrirlo a otros músicos y sumarle, la esencia era otra. Hay otras participaciones, pero son sólo aportes, porque en algunos momentos dude de seguirlo solo. Incluso en determinado tiempo probé incluir programaciones, que es algo que me gusta mucho también. Pero en definitiva me di cuenta de que era un disco de guitarra y voz.

Contanos del trabajo en estudio y la grabación, ¿tocaste y cantaste a la vez?

Hice el demo de los 40 temas, bastante rápido. Y para el disco grabé 16, que se mezclaron y todo. Ya en el estudio elegí confiar en Guille, que lo conozco, por que al momento de grabar yo solo quería ocuparme de tocar. En este disco lo hice por separado, pero para el próximo tal vez pruebo hacer ambas de una, porque entiendo que es bueno también, sólo que ahora sentía más confianza como guitarrista que como cantante.
Grabamos las guitarras en un día y las editamos al otro día, más algunos detalles. Todo bastante rápido, las voces y el resto, creo que todo llevó cuatro días en total. Fue muy importante el rol de Guillermo, porque de esa manera yo estuve sólo en el lugar de músico. Hace tiempo trabajamos juntos en producir discos y otras cosas, pero logré separar los roles. En la mezcla y demás, si bien estuve presente, tampoco quería hacerla yo. Decidimos mezclarlo con César Silva que es un especialista en grabaciones acústicas y lo conocemos bastante, así que él también trabajó con libertad. Sí opinábamos y estábamos cerca, le contamos el plan y lo dejamos que hiciera. Realmente se parece mucho a mi idea original. Estoy súper conforme.

La presentación gráfica, ¿ya la tenías en mente también?

Lo único que sabía era que quería dibujos, con un trazo medianamente infantil pero a la vez que se supiese que no era un niño. Y recurrí a una persona que yo sabía que trabajaba de ese modo. Después de charlar un poco, le di canciones y él trajo dibujos, y luego más dibujos y es eso que está. Entonces el arte del disco es la obra de un artista que se llama Martín González, que hizo los dibujos, y otro chico que diseñó para cerrar el concepto, sobre mi idea de que fuera un álbum de figuritas. Que está un poco reflejado en las canciones pero sin saberlo, porque en realidad lo del álbum salió tras ver los dibujos de Martín. Y así es como se cerro todo digamos. Que me pareció buenísimo.

¿Cómo es tu relación con la guitarra?

Me gusta mucho y quería explorar los usos de la guitarra, hacerla sonar de diferentes modos. Con eso me divierto, siento libertad, tengo muy buena relación con el instrumento. Me gusta crear texturas y formas distintas desde ella. En este caso creo, las letras ya me iban proponiendo un paisaje, y hay temas que quizás están pensados como algo más orquestal, los que más trabajé tipo película, jugando con diferentes tímbricas y otras tocadas. Y otros que son algo más sencillo. Hacía lo que consideraba que pedía cada tema. La guitarra me permite recorrer bastantes sonoridades y esa libertad esta buena.

¿Qué pasaba en tu entorno real, más allá del personaje que lleva la voz en el disco?

Bueno, hay cierta cosa de mensaje universal que me parece muestra como veo al mundo. No hay una bajada de línea jodída de parte de Juanito. Me parece muy honesto el disco en ese sentido. Si bien el personaje del niño lleva la voz, está contando mi mundo desde hoy como adulto. También fui encontrando facetas oscuras dentro de las letras. Hay mucho del amor y del miedo, talvez más miedo, y como se sobrellevan ambos. Y en verdad esas son las inquietudes de mi día a día, que están ahí!. Igualmente pienso que todo es como un juego, y a la vez me lo tomo muy en serio, realmente. De hecho, ¡esa evocación de la infancia en el disco es algo muy serio! Desde el adulto. Me interesa tener presente la niñez para crecer y ser mejor persona.

 

Juan Ignacio Serrano

Arte del disco

 

NOTA de mayo de 2007

CEREMONIA DE INICIACIóN AL RUIDO

por Federico Miyara

Nuestra sociedad moderna ha establecido ciertas pautas para la iniciación a la vida social, entre las que se encuentra, de un modo muy consecuente en todas las edades (primera infancia, niñez, adolescencia), la exposición a sonidos intensos. Ya desde las fiestitas de cumpleaños en el jardín los niños son expuestos a música a gran volumen, y estimulados a jugar a ruidosos juegos colectivos, tales como responder en voz alta todos juntos, o utilizar juguetes de gran sonoridad como pitos, cornetines o matracas, o pinchar globos. De hecho, una fiesta infantil sin un gran bochinche sería considerada anormalmente aburrida. Los espectáculos infantiles (cine, teatro) también se desarrollan con acompañamiento sonoro excesivamente intenso, lo cual a su vez estimula el movimiento y la falta de concentración de los pequeños espectadores.

El nivel sonoro sigue en continuo aumento cuando los preadolescentes comienzan a asistir a fiestas de baile. El gusto por sonoridades agresivas para el oído se va entonces perfilando, lo cual se hace ostensible en la escucha privada de música, siempre a alto volumen, siendo ésta una de las causas de enfrentamientos generacionales y conflictos en la familia. Un poco más adelante, con la concurrencia a las discotecas, la exposición a decibeles en gran escala tiende a consolidar una especie de dependencia o adicción al ruido. Ya a esta edad los reproductores de música portátiles (como el walkman, el discman y el MP3) comienzan a constituirse en elementos personales de gran importancia. El hecho de poder dar rienda suelta al volumen sin soportar las encolerizadas reacciones de los ocasionales vecinos o cohabitantes lo convierten en un objeto de gran valor. Esta tendencia se profundiza cuando de la discoteca se salta a las confiterías bailables y a los recitales, donde el estentóreo reino de la potencia sonora se manifiesta en su grado máximo, llegándose a exposiciones durante dos horas o más a niveles sonoros que serían lesivos aun durante un par de minutos.

Este proceso guarda en varios aspectos una asombrosa similitud con otros procesos adictivos, como el tabaquismo o el alcoholismo. En efecto, comienza con un natural rechazo, superado solamente a través de la voluntad de mimetismo social, de no ser “diferente”, de no poner al descubierto las propias “debilidades”. La sensibilidad a la agresión va reduciéndose gradualmente, conforme se profundizan los efectos orgánicos, los cuales llevan a requerir cada vez más estímulo para lograr el mismo efecto subjetivo. Es un hecho conocido el de que una agresión continua va minando paulatinamente las defensas que esgrime el organismo ante el estímulo deletéreo, entre las cuales se encuentra la señal de aviso que se manifiesta como un rechazo, una molestia o un dolor.
En el caso específico del nivel sonoro elevado, uno de los efectos más conspicuos es la hipoacusia o disminución auditiva. Este efecto trae otras consecuencias sociales, como la incapacidad para la comunicación oral, el aislamiento, las dificultades en el aprendizaje, la pérdida de oportunidades laborales, etc. Lamentablemente el individuo advierte su discapacidad cuando ya es demasiado tarde, dado que la misma se produce por la destrucción irreversible de las delicadas células sensorias del oído interno. La razón para esto es que el proceso es gradual y puede demorar varios años en hacerse patente, por lo cual se va produciendo una adaptación o acostumbramiento progresivo. En general la hipoacusia es “descubierta” por terceras personas, ya sea familiares, allegados, o profesionales consultados por algún otro motivo.
Existe una forma de apreciar cuál puede ser el estado de la audición después de varios años de exposición reiterada a sonidos o ruidos muy intensos. Se basa en el hecho de que ante exposiciones de algunas horas a sonidos intensos se produce una disminución auditiva temporaria similar a la que luego se vuelve permanente de reiterarse la exposición durante años. Este criterio es útil para reconocer las situaciones potencialmente peligrosas. Es de destacar que a igual nivel sonoro, la música más excelsa comporta el mismo riesgo que el ruido más desagradable, ya que la discriminación se efectúa a nivel de la corteza cerebral, y no a nivel del oído interno, que es donde se producen las lesiones irreversibles.
Varias son las posibles razones que han llevado a este estado de cosas por el cual la iniciación a la vida social se ha transformado en una ceremonia con ritos de mutilación (auditiva). El incremento incesante del nivel de ruido ambiente en las grandes ciudades, por ejemplo, ha establecido una marca sobre la cual es necesario elevarse bastante para producir un hecho sonoro significativo en contraste con ese bullicio constante de máquinas, motores, vehículos y personas. La utilización de la música funcional en lugares públicos como sempiterno telón de fondo también lleva a buscar el contraste a través de un volumen alto. Otro elemento es la popularización de equipos de radio, televisión y reproducción musical capaces de entregar altísimas potencias a precios muy accesibles. Pero probablemente sea la falta de educación y conocimientos formales e informales en relación con los efectos del ruido uno de los principales factores que han conducido a este estado de cosas.
Diversos expertos vienen hablando desde hace años sobre el peligro del desarrollo de jóvenes generaciones de hipoacúsicos, con los trastornos que esto puede acarrear no sólo para los individuos afectados sino para la sociedad en su conjunto. Antes de que sea demasiado tarde, es necesario tomar medidas al respecto. Aunque es el Estado (en sus diversos niveles y estamentos) quien a través de un apropiado cuerpo normativo debe velar por el cuidado de su bien más preciado, que es una sociedad sana en todos sus aspectos, la responsabilidad es de todos. Los individuos deberían exigir un paisaje sonoro agradable y sobre todo saludable. Cuando en un ambiente público o privado se encuentran frente a una agresión sonora, deberían elevar sus quejas a los responsables de la misma. Así, si en una fiesta o un espectáculo público el nivel sonoro es tan alto como para resultar molesto o aún doloroso, deberían solicitar la disminución del volumen. Al mismo tiempo, deberían exigir a las autoridades legislativas la sanción de reglamentaciones que contemplen y resuelvan adecuadamente estos problemas, y a las ejecutivas su aplicación rigurosa. Sólo de esta manera podremos detener el catastrófico proceso de mutilación masiva de uno de los dos sentidos más fundamentales e imprescindibles del ser humano.

 

 

NÚMERO 23

Federico Miyara: Ingeniero electrónico, fundador y actual director del Laboratorio de Acústica y Electroacústica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Está a cargo de diversas asignaturas de grado y posgrado en Electrónica, Audio, Acústica, Control de Ruido. Da cursos y seminarios en varias ciudades del país y el extranjero. Realiza investigaciones sobre ruido urbano en el Grupo Ruido de la UNR subsidiadas por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica. Es autor de varios libros técnicos y literarios, entre los que se encuentran Acústica y Sistemas de Sonido, Control de Ruido, El experimento, Caleidoscopio y Liszt con Araña.
Es además pianista y compositor de música contemporánea con más de 60 obras compuestas para diversas formaciones instrumentales y coro.

 

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