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EDITORIAL de abril de 2007

MUSICALIDAD AMBIENTE

En los primeros días de este mes se cumplió un año más de la desgraciada muerte de Kurt Cobain (líder de Nirvana. EE.UU. 1967-1994). Viene a colación el recuerdo de ese muchachito rubio que tras conseguir la popularidad con una propuesta que embanderaba la rebeldía, no logró ser libre haciendo lo que le gustaba. Quizás el sólo quería ser músico, redimir sus empatías con el distorsionador de su guitarra y no ser “una estrella de rock”. Entre las presiones y sus miedos cayó en un pozo ciego. Pues la música es una novia muy linda y también muy celosa. La música no siempre puede salvar al mundo, —como en el caso de Cobain, puede costar la vida—. La música es un camino y no
un destino...

Y hoy hay tanta música, tanta música de paso. De cortina al mundo que salvaguarda en esos éxitos súper producidos una quimera efímera. Seguidilla de minutos de distracción a lo que realmente importa. Y es muy fácil caer en la trampa.

Demasiada música y a veces no suena nada, no significa nada.

Kurt Cobain también decía que toda la música que se oía en la radio era una porquería! Lo decía enfáticamente y con sobrados motivos. No sabemos si incluía la suya y si tiene toda la razón, pero en todo caso es un ejemplo más de lo que hace la maquinaria del mercadeo puesta a funcionar en sincro.

Pensemos si no ¿cuántas músicas escuchamos (o percibimos) en el transcurso de un día cualquiera? La mayoría de la veces impuesta por la situación: en un bar, en el colectivo, en un shopping, en las salas de espera, las que invaden las veredas de una calle comercial.

La música, en tanto manifestación actual de producto, ha dejado de ser considerada un arte para pasar a ser una fuerte herramienta de la industria del entretenimiento. Y es así como aparecen y desaparecen nombres en el corto plazo. De esta manera se abre cada vez más la brecha entre independencia y mainstream. Pero lo que es lamentable es que se hable de la música como una materia menor y desde lugares muy limitados.

Juzgándola como si ella fuera la responsable y no las personas, que hacemos de todo un mundo complejo y finito.

La música es infinita y nunca seremos capaces de comprenderla mientras no sepamos oír, escuchar y hacer silencio.

El Club.

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AÑO 2 . NÚMERO 22

DISCO DEL MES selección para mayo de 2007

PANORÁMICO

EMILIO HARO

PANORÁMICO - Emiliio Haro
SELECCIÓN PARA MAYO

Instrumental. Electrónico. Acústico.

 

ambientación / crocante / espacialidad / juego primario / texturas

 

fecha de entrega: 1 al 18 de MAYO

 

cód. 57


En su primer trabajo solista, este músico y productor argentino plantea la necesidad de poner el foco en ciertos aspectos fundamentales de la música: la forma, la textura, el silencio, la espacialidad, que en general quedan relegados por otros más evidentes como la melodía, el ritmo, o la letra.

Ante la saturación de significado que tiene gran parte de la música hoy, Panorámico intenta acercarnos a un nivel más primitivo: el maravillarse con un sonido singular, el jugar con los elementos que nos rodean intentando hacerlos cantar o, mejor aún, escuchar su propio canto.

La música de Haro rescata una temporalidad lenta y la espera como tiempo activo y de juego. La pausa, que se hace presente como momento de reflexión, es sin embargo dinámica.
Los temas del disco son fragmentos breves que, a diferencia de la canción, no se estructuran con la direccionalidad de un cuento. En contraposición a la organización Antecedente-Consecuente (en la cual se da forma a partir de un esquema del tipo: pregunta-respuesta) aquí predomina un desarrollo evolutivo y menos resolutivo. Son suerte de paisajes donde el primer plano no es evidente y el sentido de la sucesión de acordes es reemplazado por la importancia de “lo sonoro”.
Para dar vida a esta espacialidad, Panorámico plantea pasajes tanto naturalistas como abstractos y bucea en varios estilos, deconstruyéndolos y destacando los elementos que le dieron origen.

Si definimos música electrónica como aquella en la cual el momento de composición (o intencionalidad preponderante) es posterior al momento de interpretación o generación del sonido, podríamos decir que éste es un disco de música electrónica. Sin embargo, nada tiene que ver con los géneros bailables o los timbres sintéticos con los que se suele asociar esa categorización.

Es determinante el proceso de edición realizado en la PC. Éste busca resaltar aquí lo orgánico de la interpretación y el origen del sonido. Partiendo del registro de un fenómeno acústico (un piano, una bolsa, una voz, una guitarra), la computadora es usada como herramienta para dar forma. El uso de elementos cotidianos o instrumentos tocados de forma no convencional da cuenta de una búsqueda sonora que excede al instrumentista como figura. La manipulación del material original se hace mediante un proceso que podríamos comparar al montaje de una película. Resalta, ya sea ecualizando, cambiando de lugar o superponiendo, cierto aspecto del audio sobre el que quiere hacer foco creando nuevos espacios sonoros.

 

 

CD

FICHA TÉCNICA

TRABAJO

Compuesto, grabado, producido y mezclado (todo al mismo tiempo) por Emilio Haro en Radiaciones Armónicas, Buenos Aires, durante 2006.

MÚSICOS

Interpretado por Emilio Haro, Pablo Paz, Gabriel Barredo, Gonzalo Córdoba, Andrés Clota, Juan Pablo Amato, Federico Haro, Pablo Derka, Federico Meier, José Luis Violante y Santiago Blaun.

SELLO

Radiaciones armónicas

TEMAS
  1. Quebrada
  2. Adentro
  3. Vida en la tierra
  4. Cowboy
  5. Playero
  6. Samba cuántico
  7. Trasnochado
  8. Inflexión
  9. Rayo
  10. La noche estrellada

A QUÉ SUENA

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EL ARTISTA

Emilio Haro nace en Buenos Aires en 1977. A los 13 años comenzó a estudiar distintos instrumentos como batería, guitarra, piano y canto. En 1994 forma el grupo Astroboy Nunca Pierde, en él canta y compone hasta 1998. Manteniendo el nombre pero trabajando casi en solitario, edita algunos temas en los compilados “Canción es Pop” (Indice Virgen, 1998), “Gen 00” (Sony Music, 2001), y “Al gran pop argentino, salud!” (Isopo Discos, 2003). Paralelamente desarrolla su carrera como productor artístico, trabajando en los dos primeros discos solistas de la percusionista Andrea Álvarez y en discos de los grupo de tecno-pop Adicta y Proyecto Verona, entre otros.
Junto a Gabriel Barredo, arma Bailongo! y edita el EP “Nuevos Aires” (Isopo Discos, 2005), donde mixtura tango y milonga campera con electrónica y dub. En 2006 Bailongo! realiza un tema por encargo de New Line Cinema para la película “Take the Lead”, protagonizada por Antonio Banderas. Asimismo realiza junto a otros músicos, trabajos para televisión (MTV, Infinito, TNT, Nickelodeon), para teatro y para cortos animados.
En 2007 edita “Panorámico” a través de su propio sello: Radiaciones Armónicas.

ENTREVISTA de abril de 2007

Emilio Haro

EMILIO HARO

SILENCIO:
GENTE TRABAJANDO!

Vía Internet desde México, donde estaba de viaje, recibimos estas palabras del autor en las que enfatiza la idea de “work in progress” que llevó adelante con su disco, y por qué es importante abrirse a escuchar más de lo que hay por oír.

Este disco surge como un experimento, la búsqueda de una música librada de las exigencias de cualquier formato o utilidad, librada de las expectativas predecibles de quien pueda escucharla. Una música que se permita vagar por sí sola hasta encontrar su forma de manera espontánea, en donde el espacio sea tan importante como el tiempo y la textura tan importante como
la estructura.

Música fascinada por el sonido, insaciable de jugar con instrumentos y no instrumentos en busca de sorpresas. Una música que busca accidentes
como tesoros.

¿Y cómo encaraste esa búsqueda?

En Panorámico usé técnicas de producción con las que ya había empezado a experimentar en distintos proyectos, pero llevadas hasta las últimas consecuencias. Tanto en la grabación y la edición como en la mezcla. La idea era liberar a las composiciones del corsé de la forma canción y sus letras tantas veces forzadas para poner el foco en cuestiones esenciales de la música como son el timbre, la tensión y el ritmo. Al sacar del centro de la escena la voz cantante con sus palabras (tan explícitas comparadas con el sonido), el fondo, la textura, eso que a veces apenas escuchamos, cobra protagonismo y profundidad donde uno pueda perderse, entre espesores sonoros y precipicios de silencio. No quería hacer algo bien terminado y listo para el disfrute pasivo, sino algo inacabado, que se complete en la mente de quien lo escuche según su estado de ánimo y su forma de ser.

¿Cuándo y cómo fue el trabajo compositivo?

Lo primero que venía a mi cabeza con respecto a las composiciones era un determinado clima (árido, húmedo, espacioso, otoñal). Luego pensaba en la instrumentación y recién después componía algún motivo primario o estructura sobre el que pintar con capas de instrumentación, edición y procesos, hasta acercarme lo más posible a ese clima imaginado inicialmente.

Por supuesto que en esa búsqueda siempre me llevaba sorpresas, porque las buscaba premeditadamente. Más de la mitad de las tomas que aparecen en el disco fueron grabadas improvisando, sin idea previa de lo que tocar. En conexión directa con el subconsciente. Inspiración y golpe de suerte, error y hallazgo capturados en estado silvestre. La participación de otros músicos fue crucial en ese sentido. Aportaron maravillosos momentos de espontánea inspiración que propulsaron las composiciones hacia terrenos inesperados. En general, cuando decidía que sonoridades tendría un tema, pensaba en quien podría aportársela y con qué medio. Lo llamaba y le decía: “venite con tal y cual instrumento”. Hablábamos un poco del concepto del tema, y a grabar. A veces les pasaba partes y arreglos, a veces no. Hubo incluso temas que se crearon de la nada misma, grabando improvisaciones sin referencia de tempo ni armonía. Así, el disco se empezó a armar en base a sesiones. Yo las llamé sesiones verdes. Una vez que estábamos en clima, pasábamos el tema diez, quince veces, siempre grabando. Luego ese material lo escuchaba durante días, separando los momentos mágicos de los mediocres, transformando pifies en nuevos arreglos. Procesando, decantando, esculpiendo el sonido como una escultura.

¿Qué herramientas/accesesorios tecnológicos usaste?

Todos los sonidos del disco fueron grabados con un solo micrófono, editados y mezclados en una computadora. El equipamiento fue el mínimo. El noventa por ciento de los procesos son ecualizadores y cámaras. La gran variedad tímbrica se debe a la cantidad de instrumentos usados. Hay un solo sonido de sintetizador, en un tema. El resto son todos instrumentos acústicos o ruidos concretos grabados. Cada tema tiene su ensamble particular, prácticamente no se repiten instrumentos de un tema a otro, o están utilizados de manera drásticamente diferente.

Una de las particularidades de Panorámico, que creo marcó a fuego el resultado final, es que los procesos de composición, arreglo, interpretación, grabación, producción y mezcla no fueron independientes el uno del otro, no estuvieron encadenados cronológicamente. Más bien fue un mismo, largo, amorfo y libre proceso complejo de creación, guiado más que nada por la intuición y aprobado empíricamente.

¿Qué hay de las influencias y de la tradición en la electrónica?

No considero a este disco como parte de la tradición de música electrónica. Si bien las herramientas de grabación, postproducción y edición digital fueron fundamentales para que las composiciones tomaran la forma en que quedaron, siempre fueron usadas en pos de ir más allá en cuanto a la percepción de las sonoridades acústicas, de lograr a través de la exploración tímbrica algo así como un “hiperrealismo irreal”. Y por supuesto que tengo influencias: los Beatles, los Pixies, Brian Eno, el Prince de fin de los ochentas, Tom Waits, Joao Gilberto, el Cornelius más acústico. También las películas de David Lynch (hay una cita a la música de Twin Peaks en uno de los temas), la arquitectura Art nouveau, los cuadros de Van Gogh. Sin embargo creo que lo que más influencia ejerció sobre el disco fue la contemplación de la naturaleza (los truenos, las estrellas, las nubes, las olas) y el recuerdo de ciudades visitadas o imaginadas.

¿Qué le querés decir al oyente con este trabajo?

En este disco traté de plasmar mi visión particular de la música de la manera más intransigente posible, para bien o para mal. La música como un juego, como una droga, para el que la hace y para el que la escucha. Una música que se pueda habitar como un espacio. Y recorrerla desde adentro. Donde el que más busca más encuentra.

 

Emilio Haro

 

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