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EDITORIAL de marzo de 2007

CANTADO POR ESCRITO

Aquí combinamos palabras para intentar decir algo que redondee, que abra y a la vez cierre nuestro acto de entrega, nuestras selecciones para este nuevo mes, nuestro vehículo de conexión.
Otra vez nos hacemos cargo de nuestras acciones, y lo escribimos.
Lo dejamos aquí firmado, el papel no es sólo una excusa de colección, puesto que la palabra escrita, fijada en estas líneas, transmite y libera una energía tan singular como la de una canción.
Canciones como las de Fernando Cabrera, que escritas bajo un sol vecino se hacen nuestras, tal las vibraciones de un tambor en el pecho. Es ese autor en este caso y no otro, el que nos hace decir con la poesía, el que rima la música con la pasión. Estamos orgullosos de contar con un artista de su clase, un artista con todas las letras. Y felices de poder compartirlo, sin que medie ningún capricho de real academia ni “cuestiones de estado”. Él es bien uruguayo.
Pero la tierra anda sin que nadie le tome el tiempo, ni las banderas se guarden el viento.
Quizás sólo las mujeres, las madres tierras, saben de esa eterna y natural revolución interna, que emana vida y da ritmo a lo que experimentamos. Hierbacana le pone ese color y ese calor a lo que tenemos y llevamos en la sangre; el mundo que es amplio como sus interpretaciones.
Y porque hay veces que no sólo dormimos, si no que también soñamos y nos podemos hallar en esos otros mundos efímeros y maravillosos, tenemos siempre cerca un buen Kabusacki, que sabe como ser la banda de sonido balanceada para cada milésima de segundo.
Primero sonamos, somos un pulso, latimos y luego existimos. Por ésto también incluimos una reseña sobre nuestro sistema auditivo. Desde lo chiquito hasta lo más alto atravesamos ondas sonoras, como garabatos en el aire.

La música puede ser esa nube sutil con la que el cielo escribe su literatura, con plumas y sin manos. Estar llenos de silencio, define nuestra otra forma de oír, de leer en la escucha.

El Club.

Acercanos tu opinión

AÑO 2 . NÚMERO 21

DISCO DEL MES selección para abril de 2007

BARDO

Fernando Cabrera

BARDO - fernando cabrera
SELECCIÓN PARA ABRIL

Canción.
Acústico y eléctrico

 

poesía / milonga / Uruguay / sangre / agitador

 

fecha de entrega: 1 al 18 de ABRIL

 

cód. 54

 

Adelantamos como primicia en Argentina el nuevo disco de este músico uruguayo que, siendo un referente de la canción rioplatense, es poco conocido fuera de su país. Con más de veinte años de carrera y muchos discos en su haber, aquí esta su nueva obra que lo presenta como un payador actual y certero.

Cabrera hizo Bardo, su disco número catorce, y nos trae una colección de canciones desde la tradición de la canción uruguaya contemporánea. Esa tradición, que comparte entre otros con Viglietti, Rada, Mateo y Jaime Roos, encuentra a Cabrera hoy particularmente reflexivo e inquieto.

Son historias del desamor y la pertenencia a un lugar pequeño y abundante, contadas desde una madurez que no es sinónimo de estancamiento sino de búsqueda.

Quizás desde la palabra que da nombre al disco: “bardo” en lunfardo (desorden) y su acepción primera (juglar de la edad media), asoma ya la avidez del autor por agitar y criticarse. Su canción es, ante todo, un texto a decir. En tiempos donde la canción acostumbra decir poco, este Bardo detalla asuntos profundos, donde la música sigue los caminos de una poesía elaborada y sumamente expresiva.

“...aquel que canta milonga
en tono mayor y anhelante
conoce que en la platea
va el corazón adelante!”

Así canta el autor en Dulzura distante, uno de los tantos ejemplos donde se mezclan referencias locales y temas universales.

La instrumentación es austera. Si bien predomina el formato de trío de rock (guitarra, bajo, batería), hay buenas muestras de cómo articular estos timbres con otras herramientas. Se alternan temas en grupo —eléctricos y con fuerte presencia de bajo y batería— con otros en plan más acústico, donde la percusión descansa y la guitarra acústica se hace protagonista.
Suertes de milongas con diferentes vestimentas, las canciones del disco se desnudan en escuchas sucesivas. Los arreglos son particulares, vivos y pulcros a la vez, destacándose un tratamiento casi coral de los elementos.
Las composiciones están articuladas desde la prosa y son canciones que muestran versatilidad en el ritmo. Desde un punto velado aparece refinamiento y algo de música erudita.
La producción artística es del propio Cabrera en conjunto con los músicos Ricardo Gómez y Federico Righi, que lo acompañan desde hace más de diez años.

Con carácter, Cabrera agita sobre la liviandad, y su música es un vehículo para elevar a la máxima expresión esas ideas, con un sustento melódico atinado nada complaciente.
Con marcadas influencias de Zitarrosa, el rock, algo de tango y de la murga uruguaya —especialmente en su entonación, en su dicción desgarrada- la música de Cabrera es popular, como la de un juglar, la de un payador.

 

 

 

 

 

 

 

 

FICHA TÉCNICA

MÚSICOS

Fernando Cabrera: voz y guitarra
Federico Righi: bajo y piano
Ricardo Gómez: batería y percusión
Guitarristas invitados: Guillermo Hill, Juan Pablo Chapital, Nicolás Ibarburu

TÉCNICOS

Grabación: Daniel Báez y Óscar Pessano
Mezcla: F. Cabrera y Ó Pessano
Mastering: Ó. Pessano
Todo hecho en Montevideo el segundo semestre de 2006.

PRODUCCIÓN ARTÍSTICA

Fernando Cabrera, Federico Righi
y Ricardo Gómez

DISEÑO GRÁFICO

Gonzalo Ruiz

SELLO

ACQUA records

TEMAS
  1. Generación
  2. Despacio por Las Piedras
  3. Tierra
  4. Diseño de interiores
  5. Dulzura distante
  6. Parecía un niño de la calle
  7. Canción de espina
  8. Puerta de los dos
  9. Palacio
  10. Te miré hacer
  11. Ya no sé lo que quiero
  12. Disolvente
  13. Santa Lucía

A QUÉ SUENA

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EL ARTISTA

Es considerado un artista de culto tanto en Uruguay como en la Argentina. Fernando Cabrera, cantautor montevideano, hace su debut en la escena uruguaya en 1977 integrando el trío Montevideo con el que graba un disco que lleva el mismo nombre. En 1982 integra el grupo Baldío y es editado un nuevo disco con ese nombre. El comienzo de su carrera solista quedó registrado en “El viento en la cara” (Ayuí 1984). A partir de allí se suceden materiales originales y antologías, discos de vinilo y compactos para distintos sellos. Es creador de música para películas y video. También se desempeña como productor y arreglador musical. Trabajó junto a Eduardo Mateo en 1987. Es autor de canciones que ya forman parte del repertorio inoxidable de la música rioplatense. Liliana Herrero, Ana Prada, Jorge Dexler y otros, interpretan sus temas en ambas orillas.

DISCOGRAFÍA PREVIA

1981 - MonTRESvideo
1983 - Baldío
1984 - El viento en la cara
1985 - Autoblues
1986 - Buzos Azules
1987 - Mateo & Cabrera (con Eduardo Mateo)
1989 - El tiempo está después
1989 - Década
1993 - Fines
1994 - El Dirigible (Banda
sonora original de la película)
1995 - Río
1995 - El tiempo en la cara (Recopilación)
1998 - Ciudad de la Plata
1999 - Tránsito (Recopilación)
2002 - Viveza
2004 - El tiempo está después (Recopilación - Editado en Argentina)

 

ENTREVISTA de marzo de 2007

Cabrera en vivo!

FERNANDO CABRERA

AUTOCRITICANCIóN

Desde el otro lado del Río de la Plata, el respetado autor uruguayo nos deja algunos comentarios sobre cómo fue el proceso de creación para el disco Bardo.
Se explaya sobre la tradición y su vista de Montevideo.

Sobre los conceptos generales de la producción, el grupo y el trabajo en estudio.
La producción de este disco fue un tanto peculiar ya que comenzó tres años antes de empezar a grabarse. Estuvimos tocando, componiendo, arreglando el material desde entonces, siempre con la mira puesta en la grabación. Luego en el estudio comenzaría la segunda etapa de producción, aunque no la última. Uno de los temas, “Tierra”, se terminó de componer y arreglar en el estudio. El disco fue grabado en tres estudios: Sondor, DB y Mastra, por dos técnicos, Daniel Báez y Oscar Pessano. Toco desde hace diez años con Federico Righi (bajo) y Ricardo Gómez (batería), entonces los convidé a darme una mano en la producción. La mezcla y masterizado estuvo a mi cargo, junto a Oscar.

¿Qué importancia tiene en vos la canción?
Siempre me resulta difícil definir la canción. Pero sucede que estoy en ella desde los 6 años. Allí comenzó mi contacto con este género, primero como intérprete y desde los quince como autor también. He vivido con la canción, y tal vez por ello no pueda definirla. Creo que son como verdaderos microcosmos, donde muchos pueden pasar un rato y echar un vistazo, incluido yo. Siento que entro y salgo permanentemente de ellas y que siempre hay un recorrido nuevo, una sombra, una perspectiva que antes no había visto.

En cuanto a las influencias y la música uruguaya.
Cuando empecé a componer supe —tal vez intuitivamente al principio, luego con más certeza— que tenía algo para hacer en la cancionística uruguaya, a pesar de su riqueza y variedad. Supe que mis ideas musicales y letrísticas no estaban aún del todo representadas o recorridas por otros. Mi mayor ambición a partir de entonces fue hacerme un lugarcito entre todos aquellos que me antecedían y tratar de que algún tema mío quedara integrado a ese marco que habían fundado desde fines de los ‘50 gente como Sampayo, Osiris, Lema, Lima, Viglietti, Grau, Velázquez, Zitarrosa, Mateo, Rada, Dino y todos aquellos maestros pioneros. También he escuchado la música argentina, brasilera y por supuesto la que proviene del mundo anglosajón (afro-anglosajón). Creo que un autor debe conocer en profundidad y con amor la música del lugar donde nació; la presente y la pasada, la primera un derivado. Y también —como hoy es imperativo— dialogar con el resto del mundo.

Sobre el pasado en el presente...
Se podría decir que estoy aquí desde la fundación de la ciudad, la tardía fundación por parte del Gobernador de Buenos Aires, que desobedeció siete años la orden del Rey. Esa indolencia matriz tal vez nos marcó como pueblo. No hagas hoy lo que puedas dejar para mañana.
Soy de un barrio en Montevideo, que anda cerca del mito. De hecho su presente no se parece mucho ya a su origen, a un remoto pasado joven que yo conozco. Arroyo, parque, fábricas, trenes y estación. Centro comercial, puentes, licuadora de inmigrantes y criollos, cultura mixta. Murgas y payadores, kermesses, guitarras y camiones. Beat, rock, cuarteles y guerrilleros. Todo esto es fácil de trasladar, o sea que abandoné el pasado sin olvidarlo ni agrandarlo.

Mi abuela materna y sus hermanas trabajaban en la farmacia del Paso Molino y pasaban a máquina las letras de Araca la Cana en los años ‘30. Mi abuelo paterno (1886 -1969) contaba que había sido guitarrista de Néstor Feria. Un tío mío tocaba de oído los monumentales órganos de pedales y tubos, tocando con las manos y los pies. Por mi parte fui en 1982 copista de Piazzolla.

 

 

Cabrera en concierto

Cabrera en concierto

Cabrera en concierto

 

NOTA de marzo de 2007

Imagen de los órganos auditivos

ACCIÓN FISIOLÓGICA DE LA AUDICIÓN

POR J. L. GUTIÉRREZ SACRISTÁN

En este texto nos aproximamos científicamente al acto concreto de escuchar. Tiene como objetivo aprender más sobre el oído, una herramienta de mucha importancia para la comunicación y el disfrute.

Aquí vamos a seguir el camino y transformaciones de la señal auditiva desde que incide en el tímpano hasta que recorre el nervio auditivo camino del cerebro.

La onda de presión sonora que viaja por el aire incide en el pabellón auditivo y viaja por el oído externo (responsable de resonancias perceptibles en la sensibilidad externa, previo al tímpano).
El tímpano es la fina membrana que separa el oído externo del oído medio, donde se alojan los huesecillos. Por una parte actúa como transductor de la vibración que le transmite la onda de presión sonora incidente desde el exterior, al mismo tiempo que impide que cualquier partícula penetre en el oído medio. Allí está herméticamente cerrado del exterior, excepto por la trompa de Eustaquio, comunicada con la garganta, que se abre durante breves lapsos de tiempo para compensar excesos o defectos de presión y servir como conducto de drenaje.
En el oído medio los huesecillos (martillo, yunque y estribo), funcionan como un sistema de palancas, comunicando la onda mecánica desde el tímpano (sobre el que se apoya el martillo) hasta la cóclea —o caracol— por la ventana oval (sobre la cual se apoya el estribo). Realizan una importante labor de adaptación de impedancias que permite que la presión ejercida por el estribo en la membrana oval sea treinta veces mayor que la ejercida sobre el tímpano.
En todo momento hasta ahora, la señal que se ha transmitido mecánicamente hasta la ventana oval de la cóclea es una señal análoga a la señal de presión sonora que viajaba por el aire procedente de la fuente de sonido.

La ventana oval supone el punto de entrada de esta señal en el oído interno. El órgano responsable de la audición el oído interno es la cóclea, donde se llevará a cabo la conversión de la señal análoga que hemos mencionado en miles de señales nerviosas que viajarán por el nervio auditivo hacia el cerebro. Estas señales, que por la naturaleza neuronal son de tipo digital (trenes de pulsos), tienen que transmitir toda la información de interacción en la señal original, y codificada adecuadamente para que el cerebro pueda interpretarla.
La cóclea es una estructura con forma de tubo cónico alargado, que se encuentra enrollada sobre sí misma en forma de espiral. Observando una sección transversal se aprecian tres diferentes formas que la recorren en toda su longitud: dos canales y un conducto coclear. La cóclea está llena de líquido y rodeada por paredes más rígidas. Hay diferentes líquidos en los canales que en el conducto coclear, que se encuentran separados por dos membranas. La membrana de Reissner es extraordinariamente delgada. Apoyados en la membrana basilar se encuentra el complejo y delicado órgano de Corti, que contiene varias filas de diminutas células vellosas a las cuales se conectan las fibras nerviosas. Cada fila de células vellosas contiene unas 7000, habiendo un total de 24.000 células en varias filas. Cada célula vellosa posee numerosos cilios, que se doblan cuando la membrana basilar responde a un sonido, desencadenando una señal nerviosa en el nervio auditivo.
Georg von Békésy (1899 -1972) recibió el premio Nóbel de Fisiología y Medicina en 1961 por su descubrimiento del funcionamiento de la cóclea y su membrana basilar. Realizó numerosos experimentos con cócleas de animales y cadáveres, creando modelos que imitaban su funcionamiento con el objetivo de desentrañar el patrón de vibración de la membrana basilar ante las diferentes frecuencias y amplitudes de las señales entrantes.
Para comprender cómo vibra la membrana basilar imaginamos la cóclea desenrollada, con forma de cilindro estrecho dividido en dos secciones por la membrana basilar.
En el extremo más grande del cilindro se encuentran las ventanas oval y redonda, cada una de ellas cerrada por una membrana. En el otro extremo de la membrana basilar hay un pequeño orificio denominado Helicotrema que comunica las dos secciones. La membrana basilar acaba a poca distancia del extremo del cilindro, con lo cual el fluido puede transmitir ondas de presión de vuelta desde el final de la membrana.
Cuando el estribo vibra contra la ventana oval, se producen oscilaciones en la membrana basilar según la vibración que viaja a través del interior de la cóclea. Los tonos agudos hacen vibrar la membrana basilar cerca de las ventanas (donde es delgada y rígida), mientras que los tonos graves hacen vibrar la membrana basilar cerca del helicotrema, donde es más ancha.
De este modo, en la cóclea tiene lugar un análisis espectral inicial. La conversión de las vibraciones mecánicas de la membrana basilar en impulsos eléctricos del nervio auditivo se lleva a cabo en el órgano de Corti. En función de la frecuencia de la señal la vibración se encontraría localizada a lo largo de la membrana basilar excitando unas u otras fibras nerviosas (correspondientes a las diferentes frecuencias). Asimismo, en función de la amplitud de la vibración más fibras nerviosas serían estimuladas.
Hermann von Helmholtz (1821-1894) identificó que el patrón de vibración en el interior de la cóclea hacía que la respuesta de cada fibra nerviosa correspondiese a la de un resonador selectivo sintonizado a diferentes frecuencias en función de la posición que ocupase cada terminación nerviosa a lo largo de la membrana basilar. Es lo que se conoce como teoría del lugar.
Los experimentos posteriores de Georg von Békésy demostraron que esta aproximación es cierta, pero que las bandas de filtrado son lo suficientemente estrechas como para justificar la precisa percepción del tono del oído humano, aunque, sí son de vital importancia para permitir que cada fibra nerviosa sea capaz de transmitir correctamente una señal restringiendo su actuación a una banda de frecuencias, denominadas banda crítica.

Tras este viaje —que es continuo e inconsciente— por el conducto auditivo, llega la información al cerebro y es traducida por el sistema nervioso que nos hace saber y comprender, según nuestras capacidades y limitaciones, lo que oímos y así identificar lo que no rodea mediante el sonido.

 

Gracias Licenciado José Luis Gutiérrez Sacristán
(Universidad de Valladolid. España)

 

 

NÚMERO 21

 

 

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