¿Acaso se puede detener el sonido de una melodía en un accidente geográfico, o en algún punto recóndito?
Hay quienes ponen banderas a la música, sellos, símbolos que no tienen nada que ver con la sensibilidad de ninguna creación. Desde el Club queremos ser permeables a los mundos que hacen el mundo. Ya que el universo musical es tan amplio que cada vez nos convencemos más de no fijar una localía.
Estamos muy felices del hallazgo que significa presentar el disco de Seba Ibarra, a quién creemos le irá muy bien en cualquier parte, mas allá de este primer pasó. Desde el Noroeste argentino viene con el río y se abre camino; sin tener que venir a quedarse en la Capital. Y es por esto que hablamos para todos, tras los Andes, mas allá del sur, al oriente; se nos antoja alentar a que sigan generando más producciones autogestionadas en todas las latitudes, pues éstas garantizan la libertad artística que hace más rico el resultado de la cultura en que vivimos y nos proyectamos.
Imaginen que hay lugares remotos donde llega esta revista con información y acompañando un disco que quizás de otra forma, le sería más que difícil. Con nuestra versión en Internet estamos abriendo una ventana al mundo, puesto que cualquiera con conexión a la red tiene la posibilidad de integrarse y adquirir música exquisita, que no suena en ninguna radio, pero que esta en el aire.
Aquí no hablamos de cortes de difusión ni video clips, ya que confiamos en la sensibilidad expuesta en cada interpretación. No hacemos rankings, porque no medimos la durabilidad de una canción, ni creemos que vengan con fecha de vencimiento, e incluso nos gusta sorprendernos de que tomen nuevas formas, sin seguir moldes predeterminados. Esas músicas inclasificables y que para muchos son rarezas, aquí son bienvenidas, desde cualquier rincón donde provengan.
Nos entusiasma la idea de seguir descubriendo y aprendiendo de toda Sudamérica para abrir más el espectro, continuar vinculando actores, generar sinergia y pintar cada vez con más colores.
Club del Disco.
Canción
Predominantemente acústico
litoral / cantautor / hamaca / actual / río
fecha de entrega: 1 al 18 de DICIEMBRE
cód. 50
Mediante el trabajo de relevamiento que hace el Club por distintas latitudes, hemos dado con un artista que no estaba en los planes de nadie; hoy gratamente podemos compartir nuestra sorpresa.
Este disco tuvo una primera edición limitada y de distribución solo en Chaco, pero como se trata de algo capaz de trascender cualquier frontera, aquí estamos ofreciéndolo en calidad de novedad exclusiva. Seba Ibarra es un cantautor que logra conjugar dos mundos. Por un lado, representa el lugar de donde viene y su tradición musical. Por el otro, su música es actual.
Los ocho temas que componen este disco tienen un concepto claro y simple, pero la estrella del disco son las canciones que remiten a la imagen del río, que empieza y termina con el siempre cambiante y dulce sonido del agua. Ibarra toma elementos locales y logra insertarlos en una producción moderna; lo que lo acerca estéticamente a una corriente de cantautores del Río de Plata en la que conviven artistas como Jorge Drexler, Martín Buscaglia o Lisandro Aristimuño. Con un sonido acústico e íntimo combinado con una electrónica sutil, que aggiorna y lo sitúa en nuestra época, sin quitarle protagonismo a la canción.
La producción del disco, grabado casi de forma artesanal, no cae en el exceso que suele verse en otras operas prima. Ibarra tuvo en este disco la virtud de percibir cuando las piezas estaban listas, sin sobrecargarlas, logrando frescura y sustancia. La edición juega su papel en el resultado final y no se intentó ocultarla. Gran parte de la percusión está tocada con escobillas, recordándonos una vez mas la sonoridad del río.
Las canciones tienen una predominancia rítmica de compases ternarios (3x4 o 6x8), es decir, a la manera del folclore litoraleño, del cual también toma esporádicamente fraseos de naturaleza polirrítmica, que hacen las veces guiño de estilo, o punto de referencia. Las letras son ingeniosas y, al igual que la mezcla, son honestas y están a la vista, también las palabras dan clara muestra de los elementos que componen las influencias de Ibarra.
El título de la obra, “Collage de río”, remite a esas dos cosas predominantes: el Paraná omnipresente y la fusión de estilos, edición y géneros. El resultado es un disco muy climático, tranquilo e intimista que remite a paisajes ribereños y costumbres lugareñas, sin quedarse en esa la localía, por la mixtura de arreglos y texturas no necesariamente propias del lugar. Canciones para disfrutar desde una hamaca, y dejar que todo fluya como agua en movimiento.
EL AUTOR:
"Empecé en la secundaria gracias a unos compañeros que aún son amigos, me ayudaron a entender la música de una manera muy visceral, porque a pesar de tener a mis tíos músicos a ambos lados de la casa, no entendía como la vivían. Me sorprendieron algunos compañeros de otros cursos que tenían una banda y componían sus propias canciones, ahí me interesó mucho y conseguí una guitarra. De la forma autodidacta comencé a tocar y a cantar. Más adelante participé en un campamento de música llamado “Tocar La Vida” en la Isla del Cerrito y me crucé con músicos increíbles que una vez más me pusieron ante la música desde otro lugar, a saber: Liliana Herrero, Chango Farías Gómez, Naná Vasconcellos y otros. Antes grabé y edité de forma independiente un CD con la banda de rock Aladelta, que también fue una experiencia fuerte; grabar en serio era un sueño que había tenido desde saber que uno podía hacer sus propias canciones.
Después que Aladelta se disolvió surgió la banda OJOIMAN, que funciona bien hace varios años, es una banda de rock pero lo bastante libre como para otras ideas, allí comenzó la investigación de ritmos. Veo a esa banda como una parte muy importante de mi formación musical."
Sebastián Ibarra: Guitarra, voz.
Lucas Monzón: Acordeón.
Mauro Siri: Coros.
Esteban peón: Percusión, teclados.
Lautaro Burgos: Percusión.
Pablo Ibáñez: Bajo.
Edgardo Noble: Contrabajo.
Rubén Casco: Piano.
Esteban Peón
Grabado y mezclado por Esteban Peón en los Estudios Móviles GÜE!
Seba Ibarra, Música Sin Etiquetas y Radio Libertad
Lucas Maccione
Todos los temas compuestos por Sebastián Ibarra.
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Antes de su visita a Bs As para presentarse en vivo, el músico chaqueño se explayó vía correo electrónico, sobre su primer trabajo solista que lo presenta en la escena de la canción.
¿Cómo surgió la grabación del disco?
En una oportunidad Esteban Peón necesitaba grabar una banda para hacer un trabajo y los chicos que tocaban conmigo no podían, así que con ayuda de otros amigos encaramos la grabación de El Pseudo, una canción que había surgido cuando intenté componer un chamamé, después de un recital del Chango Spasiuk. El tema no quedó bien en esa grabación, pero si le interesó mucho a Esteban, que sería el productor del disco más adelante. En ese tiempo yo estaba intentando hacer otras canciones con esos ritmos: “de tractores y ramas”, “Gota madre” y “Collage de río”.
¿Los músicos se reunieron para esta grabación ó es una formación estable?
La formación de músicos para grabar el disco se armó prácticamente en el estudio, a medida que las canciones pedían ó les íbamos poniendo. Se grabó con músicos excelentes, participaron Pablo y Lautaro de la banda Ojo Imán, y Mauro, Lucas y Rubén amigos que se sumaron para este proyecto. Cada músico aportó los arreglos de su instrumento. Para tocar y reproducir en vivo lo grabado se deben dar muchas condiciones, ejemplo: que estemos todos en una misma ciudad. Pero ocurre a veces que coincidimos, hemos hecho una presentación en Capital Federal y otra en Resistencia con casi toda la formación.
Cómo fue el proceso de grabación, producción del disco?
Llevó varios meses. Hicimos sesiones en Buenos Aires en el Estudio de Esteban Peón y otra parte en Resistencia, donde tomamos los arreglos del acordeonista Lucas Monzón, él es de Hermoso Campo —300km. Chaco adentro— y consideramos que era el único que podía entender lo que estábamos buscando. Antes de grabar los instrumentos hicimos una maqueta como para encontrar un camino con los instrumentos, probamos distintas guitarras y arreglos, nos llevó dos semanas; tras escuchar decidimos comenzar de nuevo pero teníamos mas en claro lo que debía ser el disco. Se tomaron las percusiones, las guitarras, las teclas, una voz guía y algunos bajos. Con todo eso armado, el productor trajo su equipo de grabación móvil a Resistencia y también llegó Lucas Monzón, que toca chamamé desde los 4 años, pero escucha rock también, y grabó captando perfectamente lo que queríamos hacer. Más adelante de nuevo grabamos las voces que iban a quedar y hubo un trabajo muy intenso de edición y mezcla.
¿Cómo es grabar un disco en Chaco?
Grabar un disco en Chaco es igual de complicado que en cualquier parte, primero se debe tener la gente dispuesta a hacerlo, todo parte de eso. Si hay decisión de hacer algo se hace, no importa el lugar donde estés. No podríamos haber dedicado tantas horas de estudio, ni contar con músicos tan buenos para este disco si no fuera por que ellos mismos estaban interesados en dar lo mejor para ver que ocurría con la música.
¿Es una obra conceptual? Por lo del título y los textos, el río, el agua...
Collage de río intenta ser un disco conceptual, era la idea desde el comienzo, las letras parten de un paisaje y ese paisaje es de agua. La música debía concatenar esas frases y quien la escuche podría hacer un pequeño recorrido por esos lugares. Algunas palabras de una canción hacen referencia a otro tema y así cierran un círculo, esa es la intención; quien escuche el disco dirá si lo logramos. Otras canciones que hablaban también del convivir con esos lugares, pero un poco mas urbanas, quedaron para otro trabajo porque no cerraban en la idea general.
En este disco tuviste alguna influencia o referencia en particular?
Haber escuchado al Chango Spasiuk un día en una plaza fue fundamental para comenzar a buscar el chamamé en las composiciones, simultáneamente unos amigos franceses me habían regalado un disco de Orishas, que hacen música cubana entreverada con hip hop, y me hizo pensar en la fusión; la nostalgia vista desde otro lado. Además el músico chaqueño Coqui Ortiz hace ya tiempo propone la música local como punto de partida. No está de mas está decir que mis dos tíos, vivían a ambos lados de mi casa, son guitarrista de folklore uno y cantante de chamamé el otro.
Sos también maestro de física. ¿Cómo se conjuga esto con la música?
Fui docente de Matemáticas y Físico-química en escuelas secundarias, tenía una banda de rock y alumnos que eran músicos, otros a los que les gustaba ir a ver bandas, así que en los recitales siempre había especimenes de las aulas. Tuve la oportunidad de conocer y convivir por unas horas todas las semanas con mucha gente y proyectos de personas (yo todavía soy uno...) lo que me dio una visión más amplia de las cosas. Y en las letras de mis canciones siempre de alguna manera hay personas metidas, una experiencia tan fuerte deja seguro una traza, es lo que me hace.
En este disco hay eso, personas disfrazadas de paisaje y lugares vestidos como gente, que espero que en algún momento o en sueños, se revelen como la misma cosa tal vez.

En el Club presentamos mayoritariamente artistas que consciente o inconscientemente se diferencian del los esquemas de los cuales abrevan, intentando un camino propio al margen de las tradiciones. En esta nota intercambiamos opiniones al respecto, buscando entender si es esto deseable o posible.
Desde Alemania Martín Iannaccone, cuenta:
“Entiendo por tradición el legado que deja una generación a la próxima. La tradición en un Pueblo es aquello que lo identifica, algo que es propio y profundo. Se manifiesta en el arte pero también en la forma de vivir. Por eso es difícil comprender profundamente un estilo musical tradicional sin conocer el contexto social de donde proviene. Las tradiciones viejas o antiguas, que llevan varias generaciones de entrega son “redondas”. Me imagino algo esférico por lo balanceado y perfecto.
Cuando escucho un estilo musical tradicional bien hecho (puede ser Candombe, Folklore, Blues, Jazz, Tango, Rock, etc.) escucho la sumatoria de varias generaciones que se fueron pasando información con mucho respeto y cuidado. Sería difícil lograr ese nivel de pulido o asentamiento en una generación sola”.
A lo largo de la historia algunas músicas han ido cambiando, otras lamentablemente se perdieron, y las que se reformularon sin por eso perder su escénica, alimentan el futuro de las creaciones en un marco de pertenencia cultural, pero sin caer en lugares comunes.
Le preguntamos a Marcelo Moguilevsky (quien entre otras cosas es creador de música Klezmer).
Te sentís parte y comprometido con una
tradición musical?
“Me siento absolutamente argentino, no solo porteño ya que mi infancia y mi familia es de Entre Ríos. También Judío especialmente en la música y en una cantidad de valores culturales, filosóficos, que he podido rescatar dejando de lado aquello que no me representa. Creo que el sentido de pertenencia y el laburo que podemos hacer con nuestra raíz nos permite desarrollar mucho mas las ramas hacia el cielo”.
A los mismo responde Seba Ibarra, desde su Chaco natal:
”No me veo defendiendo una tradición musical porque conozco gente que sí está comprometida con eso y su trabajo es admirable y va por otro lado. Tengo otras canciones que no utilizan ritmos folclóricos, así que no podría ponerme la camiseta tradicionalista, porque me queda grande. Lo que si intento con mis canciones, es hacer notar que se puede investigar más la música propia y tratar de llevarla, en términos de calidad, a donde otros llevaron la de ellos. Hoy hay muchos artistas haciendo esto, y de eso si me gusta ser parte.”
Sobre la noción de ruptura o puntos que traspasan esa tradición Moguilevsky agrega:
”Supongo que la ruptura no es tal, mas bien yo lo vivo como un profundo cauce hacia quien es uno, nunca se es “sólo los padres”. De ahí se viene pero cada uno de nosotros somos únicos y eso nos diferencia mucho de la tradición o cultura de la que venimos y en su origen pertenecemos. Es probable que mi “ser argentino” difiera bastante de los sentimientos generales que se intentan desde el poder político de turno, o el estadio histórico. Pero quizás quién me oiga tocar, o me lee le resulte diferente en estos conceptos a los suyos. Esto es maravilloso, y no atenta contra la pertenencia a una cultura, sino que la refuerza en desarrollo, matices, alternativas. Rompe con la inercia y el dogma respetando lo que cada uno vive como propio”.
Iannaccone (Tango Crash) también se pregunta:
“La tradición se elige, o es dulcemente impuesta?
En los pueblos con tradiciones fuertes no hay escape; sin ofrecer resistencia quedaría uno sometido a un aprendizaje largo y parejo que entra casi por ósmosis, como cuando aprendemos a hablar el idioma materno. Justamente por impositiva habrá quienes tienen rechazo a la tradición, pero quizás más adelante en la vida, por necesidad o por estar lejos de su tierra, por ejemplo, podría ser que despierte.
-”Yo me hago mi propia tradición!” me dijo alguien con un dejo de resentimiento. Deberá ser la “idea” muy buena para que se transforme en estilo y dependerá de que otro la siga para lograr la fundamental trascendencia, que se mantenga o conserve a través del tiempo. Una familia puede tener una costumbre “x”, y si la mantienen y se la van pasando de una generación a la otra, lograrán que esa costumbre trascendencia pero pende de un hilo comparado con una tradición que es mantenida por una coyuntura social. Hay tradiciones, como puede ser la del Rock ó la del Hip Hop que son más difícil de localizar geográficamente. Se podría decir que identifican una nación virtual aunque son claramente tradiciones en el sentido de hacer las cosas de determinada manera y bajo cierta filosofía”.
En un texto titulado: “La música que identifica a Buenos Aires”, que el socio Alejandro Raymond (numero 312 / www.lapipicucu.blogspot.com) nos envío tiempo atrás, hace mención a la tradición del 2x4 y nos parece apropiado citarlo. “Buenos Aires es una ciudad repleta de influencias, construida por inmigrantes, y con la constante manía de querer imitar otros lares.... Durante años se sintió parte de Europa, pero allí era latinoamericana, y aquí era engrupida.
Italianos, españoles, alemanes, negros, portugueses y locales formaron lo que somos, y nosotros, la ciudad que habitamos. Una queja parecida al fado, cantada en un español con tonada romana y accesorios franceses, condimentada con un instrumento alemán y bautizada con un nombre africano, supo ser nuestra música. La tristeza de la ciudad hecha canción, la nostalgia y la soledad digna del que abandonó su tierra cargado de esperanzas. En cualquier lado del mundo donde digas Argentina, alguien dirá tango, que marca el ritmo al caminar, al bailar apretado esa danza provocativa del placer frustrado”.
“Cómo se planta cada artista frente a las tradiciones que lo amamantan es ya una parte significativa de la obra. Las tradiciones, explícita o implícitamente son puntos de referencia aún para aquellos que las niegan”. Santiago Vázquez
¿QUÉ PAPEL JUEGA LA GLOBALIZACIÓN EN EL CONTEXTO ACTUAL?
“Este fenómeno es como casi todo lo que nos rodea, bueno y malo, lleno de matices y aspectos. La globalización nos hace conocer culturas lejanas que antes ni conocíamos, inclusive de nuestro propio entorno, sea un músico de La Pampa o de Floresta. De la globalización podemos hablar aquellos que no estamos asfixiados por la pobreza, la ínfima minoría. No podemos hablar del fenómeno de globalización sin aceptar primero que se trata de la hegemonía del capitalismo y los ricos por sobre el resto del planeta. Y si lo leemos de ese modo, por ahora, es una situación que atenta contra la tradición pero esencialmente contra la justicia”. M. Moguilevsky
“Creo que el estar expuestos a tanta cosa nos hace más dispersos sí. Como pasa con el tema especialización/multifuncionalidad, si la tradición es especialización, lo que ganamos al no estar gravemente condicionados por determinada forma de ver o hacer algo es quedar flotando entre estilos; aprovechable equidistancia. Si las músicas tradicionales fueran colores primarios creo que se pueden lograr mezclas que dan a colores nuevos”. M. Iannaccone
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