Club del Disco

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EDITORIAL de septiembre de 2006

UNA REFERENCIA INEVITABLE

Éste es un mes particular en más de un sentido.
Por un lado, les estamos presentando un disco que el mismo Club se encargó de reeditar de modo excepcional, y en exclusiva para sus socios. Por otro lado, su autor es el ya fallecido Eduardo Mateo (1940-1990), prolífico músico uruguayo. Se trata de Mateo solo bien se lame, su primer disco solista.
Desde el Club consideramos importante acercarles a este artista, cuya producción musical marcó profundamente la música popular rioplatense, y que sin embargo no ha sido aún divulgado masivamente.
Eduardo Mateo fue compositor, guitarrista y percusionista. Fue precursor de la fusión “candombe beat”, con El Kinto y junto a Rubén Rada. Pero lo esencial es que Mateo abrió un camino inesperado que hoy es una referencia central para muchos músicos.

Para este número, además, hemos convocado a varios artistas que han presentado sus discos en el Club para que compartan con nosotros sus reflexiones. Son músicos que de un modo u otro han sido influenciados por la obra de Mateo.
Sus discos, que muchos de ustedes han recibido a través del Club, adquieren nuevas resonancias luego de escuchar Mateo solo bien se lame.
Deseamos que ésta obra central resuene también en los oídos de nuestros socios.

 

Aquí les compartimos la letra de una canción del disco del mes, digamos mejor,
una canción de Mateo, su propia letra:

Quien te viera
pensar mientras
sola llevas sombras del jazmín
sobre tu cabeza

quien pudiera
ser la pena
que entre el agua
descansa en tus ojos triste luna llena

Si supieras
un día serás de verdad
y habrá quien me quiera.

Quien te viera, Eduardo Mateo en
Mateo solo bien se lame.

 

Club del Disco.

Acercanos tu opinión

AÑO 2 . NÚMERO 15

DISCO DEL MES de septiembre de 2006

MATEO SOLO
BIEN SE LAME

EDUARDO MATEO

MATEO SOLO BIEN SE LAME - eduardo mateo
SELECCIÓN DE SEPTIEMBRE

Candombe Beat
Canción

 

Uruguay / viaje / austeridad / poesía / contumancia

 

fecha de entrega: 1 al 18 de SEPTIEMBRE

 

cód. 42


Mateo solo bien se lame es muchas primeras cosas a la vez. No sólo es el primer disco solista de Eduardo Mateo, sino que también es el primer disco editado por el Club del Disco. Cuando se planteó la posibilidad de que Mateo fuera el artista elegido, la discusión fue qué disco debíamos acercarle en septiembre a los socios. Dentro de esa larga discusión, dentro de todas las opiniones que se inclinaban por uno u otro disco había una sola idea en común: Sin importar cuál, el disco tenía que ser de Eduardo Mateo.

En su libro Razones Locas (ediciones Zero 2002), Guilherme de Alencar Pinto realiza un recorrido completo de la vida de Mateo en el que mezcla anécdotas y entrevistas. Gracias a este libro sabemos que Mateo solo bien se lame, que fue grabado en Buenos Aires, tenía un tiempo estimado de grabación de una semana y terminó tardando dos meses. En una entrevista al productor del disco Carlos Píriz este comenta: “no tenía claro ni qué temas quería hacer ni cómo eran los arreglos, nada por el estilo. La técnica era esta: él tenía un cuaderno, y en cada página del cuaderno él tenía una servilletita de un bar u otro papelito equivalente donde tenía anotada la letra del tema”. Porque la inspiración a Mateo le llagaba en cualquier momento y en cualquier lugar, la canción Uh, qué macana la compuso en el momento en que su novia Nancy le dijo que pretendía dejarlo. Sigue Píriz: “A partir de la letra él recordaba la melodía y podía volver a juntarse con la idea original de cuando la había compuesto. Entonces abría el cuaderno ‘ahora vamos a hacer esta’. Y la hacía”.
Mateo era tan perfeccionista que luego de grabar algunos temas pedía que los borraran porque no estaban bien. Cada día se borraba todo lo que se había hecho el día anterior hasta que Píriz decidió que para terminar el disco tenía que empezar a guardar las canciones aunque Mateo no estuviera del todo conforme.

La instrumentación variaba dependiendo de los elementos con los que contara el estudio: Mateo cantaba y tocaba la guitarra al mismo tiempo, cuando terminaba la canción grababa guitarras adicionales, otras voces y la percusión. Cómo el estudio había pedido prestado los instrumentos, estos inspiraban a Mateo a hacer arreglos diferentes.
Excepto en la canción Tras de ti que hizo con un quinteto vocal, el resto del disco es íntegramente de él. Como reza la contracarátula de la edición original: “todas las voces, toda la percusión, todas las guitarras, toda la música, toda la poesía: Mateo”.

Más que nada, toda la poesía.

// CONTUMANCIA:

Las palabras no le alcanzaban a Eduardo Mateo. Las preciosas letras de sus canciones muestran una búsqueda a través del lenguaje que lleva a lugares inesperados. Con la misma intensidad que hay en su música, Mateo exploró rincones de la métrica y la sonoridad de la lengua. Y hasta inventó una palabra propia: la “contumancia”, para definir lo indefinible. Cuando grababa algo que no le parecía bueno, Mateo pedía que lo borren, y explicaba: “es que no tiene contumancia”, una cualidad inasible que podía sonar en cada canción. Años después, nació en Argentina la revista La Contumancia, valioso proyecto editorial independiente sobre música popular que se publicó durante años.

 

 

FICHA TÉCNICA

LETRAS Y MÚSICA

Eduardo Mateo

VOCES, GUITARRAS, PERCUSIÓN

Eduardo Mateo

PRODUCTOR ASOCIADO

Carlos Píriz

ASESOR DE PRODUCCIÓN

Eduardo Manuel Rozas

MASTERING

Luis Quinteros

ARTE ORIGINAL

Juan Bernardo Arruebarrena

FOTOS

René Petit / Horacio Molina

GRABADO Y MEZCLADO

Carlos Píriz en Ion (Bs. As.) entre octubre y diciembre de 1971

EDICIÓN ORIGINAL

Discos de la Planta (1972, Uruguay)

COROS

Quinto de Cantares en “Tras de tí”.
Horacio Molina en “La mama vieja”, “Niña”, “Yulelé” y “Esa cosa”

TEMAS
  1. Yulele
  2. Quien te viera
  3. Uh, qué macana
  4. De nosotros dos
  5. Niña
  6. Tras de ti
  7. ¿Por qué?
  8. Jacinta
  9. La mama vieja
  10. Lala
  11. La chola
  12. Esa cosa
  13. De mi pueblo

A QUÉ SUENA

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ENTREVISTA de septiembre de 2006

Eduardo Mateo en plena grabación

EDUARDO MATEO

SE DICE DE Mí

Esta vez, convocamos a algunos artistas del Club para que compartan con nosotros sus miradas sobre el disco del mes y su autor. Aquí van las palabras de cuatro músicos, conversando a la sombra de este árbol fabuloso, la música de Eduardo Mateo.

EZEQUIEL BORRA
“Mateo es un creador hermoso. Surrealista y neorrealista a la vez. Sus canciones, sus músicas y sus letras, son riquísimas tanto a nivel rítmico y armónico, cómo poético, y tímbrico. Sí, tímbrico también. La elección de los sonidos, la instrumentación de cada tema, los arreglos, son cuestiones que influyen en el resultado tímbrico de una obra, y en la suya, es impecable.
Sus grabaciones, por lo general, son “momentos completos”, de principio a final, de una crudeza y contundencia intimidante, en donde se evidencia una búsqueda meticulosa musical, y a la vez, se asiste a una experiencia, que muchas veces nos deja en jaque...
No se puede escuchar a Mateo en cualquier momento. Ponerlo sí, mientras uno se baña o lava los platos. Pero escucharlo... hay que saber que Mateo nos va abrir una cosita, si es que podemos entrar en su invitación, y después quedamos un buen rato así..., como medio desnudos nos deja, hipersensibles. Como tristes y radiantes a la vez.
Seguramente todo el mundo hablará del “batido” de Mateo; de que ya hacia el final, nadie lo podía seguir porque tocaba como flotando con la mano derecha. (Adónde estará la tierra me pregunto yo, en algunos pasajes improvisados que andan por ahí).
Lo que arma, más allá del posible análisis de los elementos por separado, es una “magia”, (no se me ocurre una palabra más específica) personalísima, movilizante, y con una cadencia, un sabor, una llevada, o como se le quiera llamar, que tiene mucho amor, por sobre todo, y que está muy cerca nuestro, de nuestras vivencias y nuestras músicas, las que nos resultan familiares, (candombe, rock, bossa, etc.) y de otras que están más lejos y nos atraen, como la música africana o la música india. 
Mateo nunca hizo una música complaciente, ni militó con sus canciones tironeando para ningún bando de los que por aquellos momentos se enroscaban en lucha, en Uruguay. Siempre estuvo como sobrevolando la cosa, hablando de lo que somos, padeciendo su propia esperanza, y “siendo”, invocando la presencia. Un poco contra la corriente.
La música que hago se encuentra orgullosamente influenciada por Mateo. En muchos casos se me aparece o me acuerdo de él mientras estoy tocando. Es de las mejores influencias, y es de las pocas músicas que uno escucha, y generan un antes y un después.”

MATÍAS MORMANDI
Mateo es un artista esencial. No se parece a nadie. Es su esencia  y su mugre, su transparencia, su relación con la música. No entra en género. Es un degenerado. Alimentado, conectado con las movidas de su entorno e inspirado. Y es natural. Por estas cosas impregnó a tantos. Cuando lo escuché por primera vez me di cuenta que ya me había llegado, por otra vía, vaya a saber. Una conexión espiritual musical. No se que pasa en el Río de la Plata con la música. Pero creo que va a haber muchos copiando a Mateo, inútilmente haciendo sus canciones, como pasa con todos los artistas simples y geniales, y la esencia se les va escapar, como traer un copo de nieve desde Ushuaia. No llega. Estoy harto de ver heladeras de música, conservantes de música, adolescentes de mente que luchan por encarnar a sus ídolos, en vez de encarnarse a si mismos. Pero también habrá quienes beban de la misma fuente, misteriosa, que él nos mostró con tanta naturalidad. Y eso es lo que me interesa. Además de poner de vez en cuando un disco de él y fumármelo. Pero por ahora sólo lo veo a él, solo. Y no entiendo bien para dónde van las corrientes del Río de la Plata. Ya lo veremos. Yo le agradezco su valiosísima música. Y a ustedes que lo pongan en mano de más gente que le va a encantar.“

ALEJANDRO FRANOV
Litto Nebbia me regaló hace muchos años Mateo solo bien se lame, en vinilo; desde entonces lo escuché muchas, muchas veces como se escuchaba por ejemplo el Álbum Blanco de Los Beatles o algún disco de Zappa o Stravinsky en mi casa. Lo terrible era que los bordes estaban rotos así que no se podían escuchar los dos primeros temas de cada lado, y el último estaba rayado.
Sentí como que se teñía el aire de un color, no se muy bien cuál.
Mi hermano César lo conoció en Uruguay y estaba con otro fulano en la calle pidiendo para comprar hierba y puchos.
Otra vuelta conocí un bajista uruguayo que fue vecino de Mateo y compraba en el mismo kiosko que él, se acuerda que Mateo le ofrecía de tomar una droga que él mismo llamaba “el paso del rey”.
Lo que me alucina de la historia de Mateo es la misma marginalidad y ese contraste, lamentable por cierto, de reviente y genialidad, y en algunos casos de sordidez. Pero que se refleja en su arte como una gran sinfonía. Su música refleja estados de alquimia y ganas incansables de explorar el sonido y el tiempo y la poesía absolutamente buena.
Es el referente de música rioplatense más fuerte que conozco, a la par de un Spinetta o un Charly.”

MARTÍN BUSCAGLIA
“Mateo dio a luz una manera asombrosa de cantar, tocar guitarra, percusión, componer. Misturando Beatles con Joao Gilberto con Raví Shankar con candombe y con su genialidad inusitada, inventó la música uruguaya.
Mateo solo bien se lame es un disco perfecto. Incluye temas que ahora son himnos: “Yulelé”, “La mama vieja”, “La Chola”, “De mi pueblo” (estaban mi viejo y Mateo viendo un documental en donde una pareja de negros de no sé donde cantaban mientras machacaban con sus morteros. Con oídos uruguayos, ese dialecto sonaba a “de mi pueblo si te vas de mi pueblo”). Mateo solo bien se lame es un hechizo.
Uno de los discos más hermosos y emocionantes, planetaria y atemporalmente hablando.
Debe ser la música que más he escuchado, desde niño. Recuerdo que me fascinaba la carátula del disco, esas puertas consecutivas con un deje escheriano. Y ahora miro ese vinilo gastado por el tiempo y la escucha constante y lo percibo con claridad: la tapa refleja exactamente la músicapoesía de Mateo.
Él en su camino atravesando puertas hacia el infinito.
Puertas abiertas que si uno atraviesa, jamás regresará igual. Canciones para aprender, y prender.
Encender. Eterna incandescencia.
Ahí es la contumancia.”

 

En 1999, Pedro Aznar sacó un disco llamado Cuerpo y Alma, con dos versiones de temas de Mateo, incluyendo el que presta su nombre al disco. Compartimos con ustedes algunas reflexiones de Aznar sobre la impronta del músico uruguayo.

“…en el caso de Mateo, que es un arquitecto sublime de las música, no podés cambiarle muchas cosas, corrés un riesgo muy grande, todo está puesto con un sentido particular, hay una comprensión espiritual muy poderosa del arte musical, no me animaría a cambiarle gran cosa, en ninguna de las dos canciones lo hice, hay apenas alguna pequeña decoración, pero está respetadísimo el arreglo de él. (...)
En Mateo creo que hay que dejar hasta la última coma de intenciones, porque la arquitectura está no sólo en lo melódico, lo lírico, lo tímbrico o lo rítmico, está en todo. La forma y el contenido en Mateo es como su idea del cuerpo y el alma, están perfectamente juntas.”

Esta entrevista a Pedro Aznar fue realizada por Diego Oscar Ramos originalmente para la revista La Contumancia, donde se publicó en junio de 1999, año final de la revista:
www.temakel.com/musicapaznar.htm

 

eduardo mateo

Eduardo Mateo grabando

Eduardo Mateo

Ezequiel Borra es un notable guitarrista y compositor. Su música esta en la línea de lo que se suele llamar “rock nacional”. Desde el placard, su primer disco, fue seleccionado por el Club en septiembre del año pasado.

Matías Mormandi es pianista, cantante y compositor. Ha tocado con artistas como Betro Satragni, Carlos Aguirre y Alejandro Franov. Kmbalache, una obra que mezcla soul, funk y ritmos rioplatenses, fue Disco del Mes de Marzo de este año.

Alejandro Franov es multiinstrumentista y compositor. Grabó y tocó junto a artistas como Lito Vitale, Juana Molina y Javier Malosetti. Fue integrante del quinteto Puente Celeste. Su disco Yusuy fue reeditado por el Club del Disco en la selección del mes de Noviembre del año pasado.

Martín Buscaglia es un músico y compositor uruguayo. Ha compartido la escena con Caetano Veloso, Luis Alberto Spinetta y Jorge Drexler. Es sobrino de Eduardo Mateo, uno de sus primeros maestros en el mundo de la música. Su disco El evangelio según mi jardinero fue Novedad en nuestro catálogo del último mes.

 

NOTA de septiembre de 2006

Zo'loka? Trío

UNA LíNEA MUSICAL

AL HIRSCHFELD

Hizo falta el día más largo y caluroso -el primer día de verano- de 1903 para que naciera Al Hirschfeld en Saint Louis, Estados Unidos. Apenas cumplidos los once años, su madre recibió una nota de uno de sus profesores de arte: le pedía que fuera al colegio lo antes posible. Durante la entrevista le confesó que no había nada más que ellos pudieran enseñarle a su hijo y que le convenía mudarse a Nueva York, donde Al podría perfeccionarse como el niño prodigio que era y como el gran artista que, de seguro, llegaría a ser.
Hirschfeld vivió hasta los veintiún años muy cerca de Harlem, barrio que adoraba y al que juró volver con la intención de inmortalizarlo con sus dibujos. Antes de poder hacerlo tenía que probarse como artista. Viajó a París dispuesto a vivir de su pintura. De su estancia allí se llevó cosas que nunca lo abandonaron, entre ellas su larga barba que mantuvo hasta el día de su muerte casi un siglo después. Le gustaban muchas formas de expresión artística, entre ellas la música, la pintura y la escultura, pero su verdadera pasión eran los dibujos de líneas simples. En ellos estaba, según Hirschfeld, la base para todo arte. Alguna vez dijo: “Una escultura es un dibujo con el que uno se tropieza en la oscuridad”.
En los años cuarenta, cuando ya era un reconocido artista por sus ilustraciones en el diario New York Times (y en casi todas las demás revistas publicadas en ese momento, incluida Playboy) por fin logró volver a Harlem y hacer la serie de dibujos y pinturas que se había prometido varios años antes. “La gente de Harlem se sigue levantando sobre cualquier obstáculo sin importar lo árido del terreno o el clima económico. Los residentes de Harlem tienen su propia forma de levitar”, dijo Hirschfeld. Esta forma se llamó swing. Sus retratos de músicos como Duke Ellington, Count Bassie y Benny Goodman son uno de los mejores y más extensos testimonios de esa era.
Debido a su trabajo en publicaciones de actualidad, los dibujos de Hirschfeld sirven para trazar un panorama musical que abarca varios países y prácticamente todo el siglo XX. Gracias a su pluma impecable desde Elvis Presley y Frank Sinatra hasta Aerosmith, pasando por Los Beatles y The Who, fueron reducidos a una complicada línea simple.
Hirschfeld tenía otra pasión además del dibujo, su hija Nina, a la que homenajeaba ocultando su nombre en todas sus obras. A partir de 1945, un pequeño número junto a su firma indica la cantidad de veces que el nombre de su hija está escondido en el cuadro. Al Hirschfeld murió en 2003, a los noventa y nueve años, muy cerca, pero sin llegar a ver un último primer día de verano.

 

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Club del Disco

NÚMERO 15

Al Hirschfeld

Al Hirschfeld, Autoretrato.

 

 

 

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