La ley del músico fue dictada durante el gobierno de Arturo Frondizi. En esa época, con el auge de las orquestas de tango, la idea de efectuar un registro para proteger a los artistas de la explotación y la competencia con la música grabada, no estaba fuera de lugar. En ese momento era poco frecuente encontrarse con lo que hoy llamamos música independiente. Esta ley, que se pone en vigencia 47 años después a través de un decreto, obligaría hoy a los dueños de los locales de baile a contratar siempre música en vivo, y a pedir las matrículas de todos los músicos que se contraten. También forzaría a los músicos a presentarse ante una mesa examinadora. Además, establece que se le debe pagar un mínimo de 250 pesos a todos los músicos participantes, lo que inhabilitaría a los locales a contratar espectáculos que no atraigan públicos masivos, y atentaría contra la música de producción independiente.
Desde el Club del Disco, formamos parte de esa actividad de autogestión musical que se expandió en los últimos años. Este crecimiento se debe en parte a los que hacemos y distribuimos esa música y en parte a ustedes que la escuchan. Comprendemos la necesidad de que exista una ley que regule y proteja a los músicos, pero esta ley debe ser hecha teniendo en cuenta la realidad que intenta ordenar. Hoy en día la música es creada, producida y difundida por artistas que se mueven en circuitos muy distintos, con mecánicas diferentes, y que no se amoldan a un único parámetro. Esta ley, de 1958, no se puede aplicar a esta variedad sin dañarla. La legislación debería dictarse en función de la realidad y no esperar que la realidad se acople a lo establecido por ella.
Este es un tema del que todavía falta mucho por debatir, y los invitamos a hacerlo en el foro de nuestra página web.
Mientras tanto les seguiremos acercando la mejor música independiente todos los meses.
Club del Disco.
FRAGMENTOS DE LA LEY
“El Régimen de Trabajo de los Ejecutantes Musicales está conformado por una serie de normas: la Ley Nº 14.597 “Estatuto
profesional del músico”, el Decreto reglamentario 520/05, y los Convenios Colectivos de Trabajo específicos.” Así lo explica la
Sociedad Argentina de Músicos (SadeM), entidad que otorga la matrícula profesional obligatoria, con un costo anual de $96.
Aquí van algunos fragmentos de la ley y del decreto:
Ley Nº 14.597
Art. 3º - La inscripción de los ejecutantes musicales es obligatoria para el ejercicio de la profesión y se acordará a los
solicitantes que llenen los siguientes requisitos:
Art. 6º - Será obligatoria la contratación de orquestas en los locales que realicen bailes y/o espectáculos musicales y perciban, para dar acceso o autorizar la permanencia en el mismo, un aporte de dinero en efectivo, en cualquier forma que sea, por concepto de entrada o consumición...
Decreto 520/05
Art. 2º - (...) El examen de idoneidad será obligatorio para la inscripción en la matrícula general del ejecutante musical con
excepción de los siguientes casos:
Hasta el próximo mes!
Club del Disco
Canción & Instrumental
Acústico
folclore / sin ataduras / armonía de voces / fluidez / detalles
fecha de entrega: 1 al 18 de JUNIO
cód. 34
El Club del Disco presenta Avenido, el segundo trabajo de Aca Seca. Desde fuentes diferentes, el trío logra su propia fusión en un lenguaje que renueva el folclore. Tanto al componer como al abordar temas ajenos, todas las canciones les pertenecen.
Aca Seca: voces, guitarra, piano acústico, percusión, artistas invitados. Avenido —que alude a El Avenido, de Leguizamón y
Castilla— es un disco donde se escucha al grupo pisando fuerte en el folclore, pero lanzado a expandir el género sin ataduras.
Aca Seca ha dado lugar a lo que cada canción les ha ido pidiendo al momento de grabarlas. Así, se pueden descubrir
condimentos del jazz, de la música popular brasilera, aires del Uruguay. Aca Seca explora sobre temas propios y ajenos de un
variado repertorio: canciones que viajan desde la dulzura de una letra, hasta rincones donde se hace efectiva la energía del
jazz y el folclore, una cuidada técnica al servicio de la canción. Una versión como la de Equipaje (Quintero) en voz y piano, o
Preludio de Beeuwsaert (piano y percusión), o el precioso arreglo de voces en La niña, son sólo algunas marcas de este disco.
Avenido pasa por canciones del Negro Aguirre, Hugo Fattorusso, Quintero, Beeuwsaert, entre otros. Desde la instrumentación hasta las voces –de los tres-, el trío se entrega con soltura al menú que han escogido para esta ocasión. También hay invitados como Juan Pablo Di Leone (flauta en Huayno del Diablo) y Pedro Aznar (voz y bajo en la interpretación de un tema de Aguirre, Pasarero). En Avenido, Aca Seca nos ofrece la fuerza del ritmo en un huayno, la intimidad de un piano acústico, las voces despojadas a capella, el paso lento de una vidala. Se trata del justo equilibrio entre la frescura y el arreglo sutil, la interpretación elegante y profundamente sentida. En este nuevo disco, abren su propuesta, saltando fronteras entre géneros. Y al momento de hacer música, el techo queda alto, más alto.
// ARTISTA:
Fueron compañeros en la facultad de Bellas Artes de La Plata donde además de estudiar
Composición, Dirección vocal y Percusión, participaban del coro masculino. Como trío se largaron a tocar en 1997 y en
2003 grabaron su primer disco: Aca Seca Trío.
El grupo es el espacio donde Juan Quintero (Tucumán), Andrés Beeuwsaert (Buenos Aires) y Mariano Cantero (Santa Fe)
vuelcan sus propias experiencias. Una pequeña muestra: Juan Quintero es guitarra y voz, tiene raíces de folclore, ha crecido
junto a Juan Falú e integra un dúo con Luna Monti (fueron El otro disco del Club del mes de octubre: El matecito de las siete).
Andrés Beeuwsaert toca el piano y canta, trae aires de jazz, y toca además con Pedro Aznar y Javier Malosetti.
Mariano es percusionista y en su camino están Liliana Herrero, la música del grupo teatral
De la Guarda, y la Banda Hermética, proyecto dedicado a la obra del músico y compositor Hermeto Pascoal.
Andrés Beeuwsaert: piano, teclados y voz
Mariano Cantero: percusión y voz
Juan Quintero: guitarra y voz
Pedro Aznar: bajos y voz en Pasarero
Juan Pablo Di Leone: flautas en Huayno del Diablo
Imaginary South y Aca Seca Trío
Santito
Piano grabado en el estudio La casita de mis viejos
Alberto “Tatu” Estela
Fernando Martínez (Estudio Moma)
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Aca Seca Trío (2003)
A continuación, la entrevista con el trío. Como dice una de sus letras, “la palabra es la ventana donde mira la canción”... Entre mate y mate, Juan Quintero, Andrés Beeuwsaert y Mariano Cantero nos contaron lo que sigue.
¿Qué diferencias sienten en este disco respecto al anterior?
Andrés Beeuwsaert: tuvimos la oportunidad de tocar en este estudio [Santito] que tenía muchos medios para hacer un trabajo más fino.
En el estudio del primer disco no lo teníamos.
Juan Quintero: nosotros teníamos tal vez otra conciencia con el sonido. La grabación ha sido más o menos lo mismo: grabamos todo
de corrido.
AB: también esta vez pude tocar con un piano acústico, esto cambia bastante el sonido.
¿Y en lo musical?
JQ: este disco tiene un repertorio más heterogéneo. Temas de un montón de gente: Fandermole, Fattoruso, de Andrés, míos…
Mariano Cantero: sí, este segundo disco es más abierto en la propuesta musical. Es un poco menos folclórico, a nivel argentino, si
querés catalogarlo, y un poco más abierto a nivel música folclórica latinoamericana. Pero también eso de catalogar, encuadrarlo
todo, justamente en esta música me parece que no se da.
¿Qué les pasa con eso de no encasillarse a la hora de la circulación? ¿Quiénes los escuchan? ¿Qué pasa en las disquerías?
AB: supongo que nos caratulan como folclore.
JQ: este disco ya no sé. También responde a la escucha de mucha gente.
AB: eso está buenísimo. Tocamos y no viene gente de un ghetto, todos rockeros o todos jazzeros. Es gente que nada más quiere
escuchar música, con un criterio bastante abierto.
JQ: nos han dicho muchas veces “folclore fusión”.
AB: “folclore jazz” también, que no tiene nada que ver. Siempre te van a rotular de alguna manera, es parte de la prensa, de las
disquerías, en el diario necesitan anunciarte, en algún lado te tienen que poner.
JQ: es algo que le pasa a mucha música en nuestro circuito. Pero está bueno también, nos invitan a cosas diferentes, festivales de
jazz o de música argentina... nosotros vamos a todos.
Juan, hay varios temas tuyos que ya conocemos de otros proyectos, en otras versiones.
JQ: las composiciones, al menos las mías, no tienen restricción para el uso en diferentes discos. A pique por ejemplo ha tenido como tres versiones. Y también es parte de un crecimiento mío. El poner esa composición en brazos de otra gente me hace aprender mucho acerca de mí.
¿Qué hay en este trío que no haya en otros proyectos de ustedes?
JQ: todo. Yo puedo cantar Equipaje solo, pero al momento de hacerlo con Andrés, cambia todo. Aparece un universo diferente.
Tenemos un lenguaje interno que tiene que ver con cómo tocamos, cuánto nos conocemos, y lo que entra ahí se desprende de su
origen. No importa si el tema es mío o de Aguirre, pertenece al lenguaje del trío. No hay ninguna atadura.
AB: no sé si lo podríamos definir, pero tal vez el sonido del grupo sería eso, la mezcla de lo que cada uno aporta al grupo sin ninguna
clase de prejuicios, ni planteo previo.
MC: no sé si hay una búsqueda muy precisa, yo creo que se armó una cosa muy linda desde la amistad, y desde una coincidencia en
la música. Es un poco tácito. El sonido también se ha generado así, desde el encuentro, desde el afecto. Es importante ese costado.
¿Cómo se elige el repertorio para el disco?
AB: este disco tiene una cosa fresca: hubo muchos temas que salieron en el mismo momento de la grabación, se terminaron de resolver en el estudio. Antes de grabar, en el 2004 habíamos hecho una especie de preproducción que nos sirvió para escuchar qué teníamos en ese momento, qué quedaba y qué no.
¿Qué música les gusta?
MC: a mí más que nada música instrumental, de Brasil, África, o también Los Beatles.
AB: Joni Mitchell, Stevie Wonder, Los Beatles.
De chico me gustaba mucho Pat Metheny y Gismonti, esa fue la primera música instrumental que empecé a escuchar. Jazz también.
Me gusta descubrir cosas nuevas.
JQ: Andrés es el que va introduciendo cosas ajenas, así lo hemos conocido a [Edgardo] Cardozo, a un montón de música.
Hay ciertos roles que se dan espontáneamente, él busca y va trayendo, yo tengo lo familiar, lo que me queda más cerca.
¿Cuál es tu relación con Juan Falú?
JQ: Falú es como mi papá postizo. En un sentido es mi familiar, un referente, y es la primera escuela que tuve, yo aprendí sacando temas de él. Así ha sido mi aprendizaje con la guitarra. Ha sido un golpe de admiración grande que he tenido yo desde muy pequeño. Yo me siento un músico con un montón de falencias y de ignorancias, esos fantasmas que tiene el músico, pero más allá de eso somos gente que disfruta. Hay en el momento de hacer música una entrega muy grata, una entrega total, y creo que mucho de eso viene de ese ámbito, de Juan, de todo lo que me rodeaba, de mis viejos.
¿Cuál es el papel de la familia en tu música?
JQ: muy activo. Por un lado porque estoy haciendo un par de ciclos allá en Tucumán y ellos son los activadores, agitadores culturales
constantes. Y por otro lado son una oreja muy importante. Los que no se han formado, los que han cantado siempre. Hay un código
que tiene ese sector. Mi familia y algunos amigos. Ninguno sabe de música, pero hay algo que entienden ellos que a mí me importa
mucho. Que tiene que ver ya más con el lado sensible. Son un punto de referencia muy importante.
Y mi viejo ha sido también como el profe de música más conciente que he tenido, más pilas. Me ha hecho escuchar cosas de
Saluzzi, de Carnota, de Ellington. Esas cosas, el entusiasmo de escuchar música, sería la entrega al escuchar ¿no?
¿Eso entra alguna vez en conflicto con aprender en la facultad desde un punto de vista más técnico?
JQ: son mundos diferentes. Nosotros hemos formado parte de situaciones super experimentales. Cantar así con una bolsa en la
cabeza. Te vas al carajo. Y no hay experiencia que se deseche, todas son ricas. Aca Seca siempre ha sido un espacio de mucha
exploración. Hemos ido pechando todas estas cosas hasta el vivo, eso está bueno, cierto desparpajo.
Eso no tiene nada que ver con el hecho sensible. Cuando nos emocionamos haciendo música… bueno ahí ya hablamos de otra
cosa, no hay experimentación, no catalogamos. Vamos, tocamos, nos emocionamos y ahí está. Eso no tiene ningún punto de
discusión ni de nada.
Hay mucho trabajo de ensamble y un cuidado especial en los arreglos vocales...
AB: en este disco va a haber más cosas vocales, a capella.
JQ: nuestra intención es que estén las tres voces adelante, igual de protagónicas. También en este disco hay otra manera de arreglar.
Son muy preciosistas...
JQ: así laburamos. Mucho ensayo, nos paramos a pensar en cada detalle, pasan horas. Es la manera de laburar del grupo: repetición, prueba. Lo lindo es que tenemos un ritmo así, nos conocemos mucho, entonces respirás y los demás te entienden. Es parte del juego del ensayo. Es una cosa que disfrutamos mucho.
¿Cómo empezaron a tocar, les fue fácil abrir el juego?
JQ: ha sido llamativamente fácil. Fue una época de mucha ebullición. En La Plata se llenaban los primeros bares donde íbamos a tocar. No entraba la gente.
Tal vez llenaron un espacio vacío, que la gente estaba buscando...
JQ: no lo planeamos así. Todo el golpe de la respuesta ha sido muy sorpresivo. Volvemos a la trampa de la fusión: había gente que nos decía que la fusión sonaba a experimento y no a música, en ese punto puede ser.


Según los datos oficiales, la principal fuente de ingresos de México es el petróleo, seguida de cerca por las remesas enviadas
por mexicanos en los Estados Unidos. Pero existe una tercera fuente de ingresos que supera estas dos y que por razones
obvias es dejada de lado por las encuestas gubernamentales: el narcotráfico.
Con la enorme cantidad de dinero que mueve
por año y con la aún más enorme cantidad de leyendas urbanas sobre narcos que circulan en todas las ciudades, no es
extraño que surgiera un tipo de música dedicado a ellos. Los medios le dieron el nombre de narcocorridos.
A diferencia de lo que sucedió en Argentina con la cumbia “villera”, el corrido es una forma musical típica de la cultura
mexicana, puede ser tanto recitado como cantado y suele acompañarse con instrumentos de cuerda y vientos. Comenzó
como forma de difusión de temas revolucionarios y románticos. Las primeras historias hablaban del amor desengañado, del
bandido bueno, de personas con un soberbio manejo de las armas y de hechos heroicos en batallas. Los cantantes originales
de corridos, se ponían a tocar con su guitarra en las plazas públicas y repartían hojas con las letras impresas. Era la única
forma de distribuir las ideas rebeldes sin enfrentarse a la censura que los dejaba en paz por ser “cosas del populacho sin
importancia”.
Pronto, bandas que habían popularizado los corridos, como los Tigres del Norte, se dieron cuenta de que, a pesar del gusto por la historia que tiene el pueblo mexicano, la gente prefería oír canciones sobre temas más actuales que sobre los grandes personajes de la revolución. Las canciones de amor fueron suficientes por un tiempo, pero las variantes terminaron por agotarse. Entonces éste y otros grupos comenzaron a recopilar las leyendas sobre los narcos: Una plantación en un parque público a pocos kilómetros de la casa del gobernador, tiroteos dentro de un local de ropa de diseñador que era en verdad una pantalla para los traficantes o una piñata llena de droga para el cumpleaños de uno de los jefes, se convirtieron en canciones. La industria del narcocorrido, que comenzó como un simple aprovechamiento de una tendencia criminal terminó por ser una empresa muy redituable. Los grupos más importantes editan un promedio de seis discos por año y el honor de ser mencionado en una canción se considera tan grande que ahora los corridos se hacen por encargo de los propios narcos. Bandas como los Tucanes de Tijuana, que sumaron un dejo de sarcasmo en canciones que ya eran políticamente incorrectas, están de gira durante todo el año y pueblos enteros sobreviven sólo con la confección del vestuario que usará el grupo: Es tradición que en cada concierto se use un traje diferente.
Hace poco hubo un intento de declarar ilegales a los narcocorridos y de encarcelar a quienes los cantaban alegando que hacían apología del delito, pero no tuvo éxito. La defensa alegó que cantar sobre los bandidos buenos, o en este caso, los“narcos decentes” era tradición mexicana desde la formación del país. Las bandas pueden seguir haciendo sus canciones sin temor a represalias legales, lo que los tranquiliza porque, como dicen los Tucanes en una de sus canciones: “La cárcel es para los hombres, pero afuera vives mucho mejor”.
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