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EDITORIAL de mayo de 2006

LA EXPRESIÓN DE TUS IDEAS

Sabemos que la música nos apasiona, nos acompaña, nos moviliza y nos hace reflexionar. Algunas de las infinitas cuestiones en torno a nuestro tema han ido apareciendo a lo largo de las sucesivas notas de esta, nuestra publicación. También hemos conocido algunas impresiones de nuestros socios en los foros de nuestro website.

Ahora queremos invitarte a profundizar en tus expresiones a través de un Concurso de Notas, donde esperamos conocer el pensa-miento y las sensaciones de nuestros socios en relación a la música. La extensión es libre, y los textos pueden acompañarse con ilustraciones. El tema es abierto, sólo es condición que las notas se refieran a algún aspecto de la música.

Nos interesa, por ejemplo, conocer las emociones que te ligan a la música, tu historia personal con la música y el sonido, las situaciones en que escuchás música, tus vivencias en conciertos, las cuestiones relacionadas con el quehacer musical –si hacés música- estético, técnico, cotidiano, social o espiritual, temas que pueden relacionarse con la música (música y educación, música y medicina, música y cambio social, música y bienestar personal, por dar solo algunos ejemplos). O sorprendenos con algunas ideas en las que no hubiéramos pensado!

Publicaremos en nuestro sitio web todas las notas que recibamos, y seleccionaremos una ganadora, que aparecerá impresa en nuestra revista.

Queremos conocer y dar a conocer tus ideas… Nos gustaría estimular tu propia creación, en este caso, creación escrita, que bien puede sumarse a las creaciones sonoras de nuestros artistas seleccionados.

Y desde ahora mismo, estamos esperando tu nota!

 

Hasta el mes que viene!

Club del Disco

 

Acercanos tu opinión

AÑO 1 . NÚMERO 11

DISCO DEL MES de mayo de 2006

SON

JUANA MOLINA

URGENTE QUARTET - primer disco
SELECCIÓN DE MAYO

Canción

Acústico & Electrónico

 

interior / naturaleza / mantra / heterofonía / loops / unipersonal

 

fecha de entrega: 1 al 18 de MAYO

 

cód. 32

 

Nuestro disco del mes de mayo es SON, cuarto trabajo de Juana Molina, que nos llega como novedad en una
flamante edición independiente, recién terminada por la artista.

Juana combina en SON ciertos elementos con los que venía trabajando en Segundo y Tres Cosas, y va mas allá. Es quizás su disco más extremo y homogéneo. Alejada del vértigo y la sobredosis informativa de la ciudad, se instala en un universo que parte de lo cotidiano y cobra peso ideológico, desde la búsqueda de las cosas que realmente “Son”.

El mundo de SON no es complaciente ni velado, sino directo y explícito. Sus letras –absolutamente originales- expresan situaciones y conceptos con claridad, hablan de lo cotidiano, de movimientos sutiles, de agua-tierra-aire, y de pequeñas cosas de la vida hogareña.

Las melodías son despojadas, entre el mantra y la canción. Los timbres, que se mantienen a lo largo de todo el disco, han sido elegidos cuidadosamente: voces, guitarras acústicas, algunos recurrentes sonidos de teclados y un entramado de voces y guitarras que sirven como elementos percusivos.

Hay en “Son” un constante juego entre lo dulce y lo hiriente. Si bien las melodías se instalan en lo modal*, su extensión y desarrollo las hace poco aprehensibles en una primera escucha.

Curiosamente, una escucha del disco en segundo plano parece revelar un aspecto escondido: aparece como un contínuo sonoro, que ocupa plenamente el espacio.
Juana explica que el tiempo de las cosas es importante, y que las repeticiones no son antojadizas. Su propuesta tiene que ver con la insistencia, con el mantener una idea (conceptual, estética en este caso), de forma militante.

La forma de presentar la voz es seca, sin cámara. Las vocalizaciones de Juana son de emisión “lisa”, sin vibrato ni impostaciones y redondean una propuesta orgánica, que toma elementos de la naturaleza como fuente de inspiración.

Esta obsesión por observar el entorno tiene mucho que ver con la convivencia en Son de elementos suaves, amigables, con otros de carácter más oscuro u opresivo.

En este mundo sonoro no faltan disonancias -sonidos en la melodía que contradicen lo que se expone en la armonía-, una construcción de los temas en forma de mantras –exposición melódica propia de la música de la India-, alusiones a un mundo infantil (invisiblemente opresivo), arpeggios de guitarra que sostienen la estructura de los temas, y sonidos electrónicos, más bien ornamentales, que conviven con las guitarras acústicas y se sitúan, en general, en un segundo plano.

La voz de Juana –de afinación perfecta y emisión homogénea- se desdobla en un entramado de múltiples voces por obra de las sobregrabaciones y genera líneas que parecen ignorarse entre sí, transformando aquella insistencia de las repeticiones en exposición de cantos simultáneos.

El “casamiento” entre letra y música es total, y esto es acentuado por la forma de cantar de Juana, derivada evidentemente del hablar cotidiano.

Son” demanda una escucha atenta, paciente, reiterada. Pide que nuestro paladar se habitúe a un sabor novedoso y particular.

Una vez que el oyente ha avanzando en su “tiempo de maduración”, la obra se despliega como una flor… de una especie hasta entonces desconocida.

// ARTISTAS DE REFERENCIA:

Encontramos en “Son” ciertas afinidades estéticas con el trabajo de: Björk (por el uso de las voces en su disco “Medulla”), Mateo (en relación al modo de cantar y a cierto empleo de las guitarras) y Joao Gilberto (por el estilo “hipernatural” en la dicción y la emisión vocal).

*Qué es una escala modal?
Una escala mayor diatónica está compuesta por siete sonidos que casi todos recordamos y podemos entonar.
Ejemplo: do re mi fa sol la si do, (este último es la repetición del
primer sonido una octava mas aguda).
En este orden, la nota do adquiere una importancia superior a las otras.
La insistencia sobre otro sonido distinto al primero de la escala
(en este caso, do) hace que aparezcan otras sonoridades a las que llamamos modales.
Ejemplo: re mi fa sol fa mi re do re

 

 

FICHA TÉCNICA

MÚSICOS:


Juan Molina:
voz, guitarras acústicas, teclado korg 01W, percusión.

MÚSICOS INVITADOS:

Martín Ibarburu: bombo legüero en “Yo no”
Ale Franov: gongs en “Micael”

GRABADO, MEZCLADO Y PRODUCIDO POR:

Juana Molina en su estudio

MASTERIZADO:

Eduardo Bergallo

TEMAS:

1- Rio seco
2- Yo no
3- La verdad
4- Un beso llega
5- No seas antipática
6- MIcael
7- Son
8- Las culpas
9- Malherido
10- Desordenado
11- Elena
12- Hay que ver si voy

 

A QUÉ SUENA

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SITIO WEB

www.juanamolina.com

 

DISCOGRAFÍA

juana molina - tres cosas 2004

Tres Cosas (2004)

 

juana molina - segundo 2000

Segundo (2000)

 

juana molina - rara 1996

Rara (1996)

ENTREVISTA de mayo de 2006

Juana Molina

JUANA MOLINA

LUCIÉRNAGAS Y OTRAS COSAS QUE SON

Juana volvía de un viaje, y en horas partía nuevamente... en ese breve “momento porteño” nos recibió en su casa para hablar de “Son”, su flamante CD.

Cómo surgió “Son”, y cómo fue “la previa”?

La previa fue distinta a las demás, porque yo estuve estos dos últimos años más que nada viajando. Estaba acá muy poco. Volvía y estaba en un estado muy extraño, como un intermedio entre un viaje y otro. Pero sí venía con los bríos de los shows en vivo, entonces llegada y me ponía a grabar algo, sin pensar mucho. O me ponía a ensayar —a mí me gusta ensayar mucho— y antes de salir de gira, de nuevo armaba todo y me ponía a grabar. Así sucedió en varias oportunidades.
En un momento me di cuenta de que hacía rato que no sacaba un disco, y me empecé a poner nerviosa porque los otros dos discos me habían llevado dos años cada uno... y yo no podía sentarme y esperar dos años para hacer otro disco.

Entonces hablé con la gente que me organiza los shows y les pedí que por favor pararan con las fechas. Igual, estaba asustadísima, porque pensaba que tenía poco tiempo, “no me va a alcanzar”... Cuando me puse a escuchar todo lo que tenía —para empezar por algo—, me di cuenta de que tenía un montón hecho, como un 70% del disco. Pero pensando el disco como una sola cosa, me faltaban colores o cierto tipo de climas para armarlo.
Entonces me puse a componer un poco y a buscar en cosas que habían quedado afuera de otros procesos por alguna razón, pero fue todo un proceso muy rápido y natural. Yo creo que lo que más tiene “Son” es esto de venir con los bríos del vivo y ponerse a grabar.

Qué diferencias podrías marcar con respecto a “Segundo” y “Tres Cosas”?

Bueno, “Segundo” es un disco como de alguien que se va asomando a un mundo nuevo. Es el registro de esos descubrimientos.
Casi todas las tomas que están en el disco son las primeras y tienen esa frescura de la búsqueda, ese ir sin saber adónde se va a llegar. Por otro lado, es un disco con una calidad de sonido que podría considerarse muy mala, pero cada cosa que está grabada tiene tanta fuerza en sí que la producción técnica pasa totalmente a un segundo plano. A mí me gustan un montón de discos que tienen una calidad de sonido pésima, pero que es superada ampliamente por lo musical.
“Tres Cosas” es como un disco más directo, más frontal. Como una tipa que va y canta unas canciones. Una mezcla del primero (“Rara”) y de “Segundo”. Y éste (“Son”) tiene el sonido de “Tres Cosas” y la frescura de “Segundo”.

Las voces parecen haber ocupado otros espacios...

Si, eso también tiene que ver con el “vivo”, porque al tener que resolver mis temas anteriores yo sola, empecé como a copiarme de los teclados. Todo surgió a partir de un show catástrofe en el que no andaba nada y, en la desesperación —porque ya estaba la gente ahí— empecé a grabar con voces todo lo que hacían los instrumentos. Ahí fue cuando me decidí, más concientemente, a cantar como el teclado. Para mí, con la voz es más facil estar más cerca de la intención. Tocando me puedo equivocar la nota que quiero que suene, cantando no. Entonces muchas cosas que antes estaban tocadas, ahora están cantadas.

Cómo es que te arreglaste para hacer el vivo vos sola? (Juana da sus conciertos sola, loopeando cosas que toca en el momento).

Primero, desde la arquitectura, la posición de los instrumentos: empecé a armar todo para que me quedara cerca, estando yo parada con la guitarra y el micrófono —que medio que te inmovilizan en el escenario—. Empecé a probar y funcionaba. Me puse en dos semanas a armar un show sola. Y sentí que ese universo, una vez consolidado, era infinito. Yo lo había hecho como algo provisorio —porque Ale (Franov) no podía venir conmigo — pero me fui consolidando en ese formato. Y había un tema de manejo de los tiempos, de los ritmos, de cómo tocar una cosa me llevaba a la otra, que no había conseguido tocando con otros músicos, y decidí adoptar.

Usaste los loopers en el disco?

En los temas, no. En algunas cosas que están entre los temas, sí. En el final de "La verdad" hay un loop que me gustaba así como estaba. Te das cuenta porque está en mono. Viene así todo en estéreo y de repente pasa a mono. Ciertas cosas tienen una magia especial —y por más que las toques de nuevo no salen—. Son cosas de suma libertad, la que uno tiene cuando hace las cosas sin pensar. Es, casi te diría, un estado muy zen de hacer música, porque cuando lo hacés sin pensar y suelto es que las cosas se arman con una armonía única.Y como yo trabajo sola, porque me gusta que no haya nadie cuando pruebo cosas, no está la intención de hacerlo para otro...

Qué nos podrías decir del proceso de mezcla y del mastering?

La mezcla, en realidad, la voy haciendo en la medida que voy grabando, no puedo seguir grabando si no siento que suena bien.
Y el mastering lo hice con Bergallo, que vino al estudio un par de veces cuando yo ya tenía los temas terminados y me iba sugiriendo algunas cosas de planos de instrumentos.
Yo eso lo aprendí mucho cuando mastericé “Segundo” con (Daniel) Melero. En “Segundo” no había un solo EQ (ecualizador) en ningún track. Él me preguntaba: "Juana, donde están tus eq´s?", y yo le decía "qué eq´s?"... No tenía idea, y ahí de golpe fue como que me destaparan los oídos y empecé a buscar el sonido que quería desde el momento de la toma, desde el microfoneo. Sino, es como cuando trabajaba en televisión y me decían "lo arreglamos en la edición". Pero si no sucedió ¿cómo vas a hacer que suceda?

Y hay alguna música que estés escuchando que creas que está reflejada en “Son”?

La verdad que no. Yo tengo ese defecto que es que me aturdo muy fácil y cada vez estoy más obsesionada con escuchar lo que pasa. Ya sea un ruido, algo que me llega así como los aparatos de los vecinos o un motor, todo pasa a ser parte de lo que pasa.
Disfruto muchísimo del silencio. Y disfruto la música cuando elijo escucharla.
La idea de la música como cosa funcional me parece nefasta. Eso que de a todos lados donde vas te tenés que tragar, encima de todos los ruidos que hay, algo encima. Y te dicen que en los restoranes la gente se inhibe y no puede hablar si no hay música... Que hablen más bajo!
A pesar de lo desafortunado del dicho, porque lo decían los milicos y tenía todo un submensaje muy desagradable, el silencio es salud. Lástima que no se pueda repetir esa frase sin olvidar ese contexto.
Me parece que falta un poco de calma. La gente está aturdida y apabullada con tanta supuesta información. Yo creo que la gente está totalmente atormentada, y adormecida, y controlada y lobotomizada por los medios. Ésta es mi posición más fuerte en ese sentido.Yo estoy muy sorprendida, no entiendo ese mundo de música constante y de festivales donde pagás una fortuna para ver a un grupo y hay otros tocando al mismo tiempo.
Que vuelva Woodstock!

Hay un par de temas que no son tuyos, no?

Si, “Son” y “Micael”. ”Micael” era una melodía suelta sin armonía, del colegio de mi hija; y “Son” era una melodía con una línea armónica, pero la letra es mía. La letra original era religiosa y yo hice una adaptación a la naturaleza. Y con “Micael”, si bien también es religiosa, me pasa que es muy lindo lo que le pide a Micael. Esa canción es de una maestra de mi hija, que me decía que ponga que era anónima. Es un combo que armé originalmente para un show en el Disney Hall, para el que me pedían una serie de temas navideños. Saqué varios temas del colegio y estos dos me gustaron mucho como quedaron...

Y uno de esos temas termina dándole nombre al disco...

Si, yo tenía varias ideas para buscar el nombre del disco. Una era una manera agradable de decir algo que representara lo aleatorio, porque hay mucha aleatoriedad en el disco, aleatoriedad que saqué de la naturaleza. Por ejemplo, las luciérnagas: brillan y vos sabés que están por ahí y forman una cosa, pero no sabés dónde van a brillan ni cuándo...

Usaste click (metrónomo) para grabar el disco?

No. No hay nada grabado con click. Hay loops, hay unos loops bastante largos y está todo tocado sin cuantizar nada. Está lleno de errores, pero son todos muy orgánicos. El MIDI, por ejemplo, no existe más ya en mi vida.

Y los sonidos de teclado parecen muy elegidos, son pocos y recurrentes.

Si, hay cuatro o cinco. Son sonidos que ya son como instrumentos para mí. Varios los vengo usando desde “Segundo”, y son parte de mi sonido.

Te propusiste algo a nivel humano, comunicativo o espiritual al encarar este disco?

No hay una prepropuesta, algo preconcebido. Yo llegaba de las giras y me ponía a grabar cualquier cosa, como un desagotar las ideas que se estaban gestando. Armé para tocar en vivo los temas de mis discos anteriores y surgió esta nueva manera de tocar.
“Segundo” está tocado de una manera, “Tres cosas” de otra, pero vos vas a un show y suena todo como a “Son”. Quizás me haya propuesto plasmar en el disco esa nueva manera de tocar.

 

(Entrevista realizada por Pablo Paz, exclusiva para el Club del Disco.)

 

Juana Molina

 

NOTA de mayo de 2006

LA MÚSICA

COTIDIANA DE LOS OBJETOS

Ya hemos tenido ocasión de acercarnos al rico pensamiento de Marco Sanguinetti —músico y diseñador industrial— y su búsqueda de las relaciones entre la música y los objetos.

Continuamos reflexionando de su mano, y tomamos sus ideas como una invitación a mirar y escuchar desde un nuevo ángulo...
“El diseño tiene una dimensión artística, así como hoy en día el arte tiene ciertas dimensiones del diseño”, explica el reconocido diseñador de sillas Ricardo Blanco. Posiblemente esa sea la razón por la cual no interesa a los diseñadores determinar los límites entre arte y diseño, sino por el contrario, resulta irresistible la tentación de buscar las infinitas intersecciones entre ambas disciplinas.
Las influencias que ejercen entre sí, arte y diseño, son dialécticas y constantes, constituyendo retroalimentaciones insaciables.

¿Cuál es, entonces, el rol de la música en relación al diseño? ¿Existen intervenciones musicales en el quehacer del diseñador?
¿Hay una conciencia bien establecida de la musicalidad de los objetos?

Los sonidos que nos rodean se originan, muchos de ellos, en los objetos que deter- minan nuestro entorno. ¿Es posible considerar a estos sonidos dignos y meritorios de musicalidad? La respuesta a esta pregunta podría suscitar desacuerdos acerca de la belleza o no de lo que se escucha, pero no será suficiente una afirmación semejante para objetar al sonido en cuestión. Como afirma Kant, “las diferentes sensaciones de contento o disgusto descansan, no tanto sobre la condi- ción de las cosas externas que las suscitan, como sobre la sensibilidad peculiar a cada hombre para ser grata e ingratamente impresionado por ellas”.

En los últimos cien años la música ha realizado varios exámenes de conciencia acerca de sí misma. Resultan determinantes las búsquedas realizadas por Arnold Schönberg, Alban Berg, Anton Webern, Edgar Varèse, Pierre Schaeffer, Pierre Henry, Olivier Messiaen, Pierre Boulez, Luciano Berio, John Cage, Mauricio Kagel, György Ligeti, Stockhausen y en la música popular los experimentos sonoros de los Beatles, Pink Floyd, David Holmes, Laurie Anderson y Björk, entre otros. El sonido y el silencio han sido reconsiderados, y como explica el crítico musical Diego Fischerman, “hoy, trabajar con el sonido es dialogar, necesariamente, con la posibilidad del silencio, y trabajar con el silencio implica un saber acerca de que el silencio puro no existe”.
Estas revalorizaciones otorgan tanta libertad a los compositores e intérpretes musicales como atención y refinamiento imponen a los oyentes. Así mismo, dan lugar a la apreciación como una acción que toma forma de creación también, incluso en el reconocimiento de lo musical en los sonidos que componen el entorno cotidiano.

Lo que nos otorga la responsabilidad de adjudicar, o no, carácter musical a los sonidos que escuchamos también nos hace conscientes de la existencia de la música en nuestro interior. Según Kandinsky: “no existe el sonido feo y la disonancia externa en la música y la pintura, y en estas artes cualquier sonido y combinación de sonidos es bello (=idóneo) cuando brota de la necesidad interior...”. Es esa necesidad interior, de algún modo insaciable, la que nos pone en una búsqueda permanente de lo agradable. Como describe Aaron Copland, “hay pocos placeres mayores en el arte que lograr la sensación de que puede reconocerse la belleza cuando se da con ella”. La música siempre está presente, percibirla es enterarse de ella.

En la actualidad, entre la enorme cantidad de productos que componen el entorno cotidiano podemos considerar algunas contundentes sonoridades objetuales, como timbres, beeps, pulsos, alarmas, percusiones producidas por mecanismos, rozamientos, emanaciones, incluso reproducciones sonoras caracterizadas por las cualidades del artefacto que las emite. Todos estos objetos musicalizan nuestras vidas con sus “ruidos”, muchos de los cuales gozan de cierto carácter musical. La ausencia de los mismos puede indicar una falla en el funcionamiento, y hasta generar angustia en quienes, ya habituados, no soporten la presencia de un sonido diferente. La sonoridad de los objetos constituye la “música cotidiana” que nos rodea.

El sonido es un aspecto fundamental que debe ser considerado al diseñar un producto.
“La belleza de una tetera no se expresa en una imagen estática, sino en su funcionamiento, en la temperatura de su mango, en la manera en que el líquido se vierte y en el sonido que produce...” asegura Oscar Tusquets Blanca.
Ya sea en el uso o en percusiones involun-tarias, el carácter sonoro de los materiales que componen al objeto se expone ante el usuario de manera espontánea. El sonido como un elemento constitutivo de la materia, participa en la descripción que el material hace de sí mismo (al igual que el peso, color, textura, densidad, etc).

¿Qué sucede con aquellos objetos “mudos” que a simple vista caracterizaríamos de silenciosos? ¿No es posible ilusionarse con encontrar indicios sonoros en una botella, un cenicero, una silla o una lámpara?
¿No incluyen estos objetos, entre las entidades que los conforman, un sonido oculto?
Esta “música cotidiana” no desaparece cuando el objeto calla. En nuestra conciencia permanece el sonido potencial de cada elemento, y aún en el objeto “mudo” es posible suponer una sensación sonora. Los sonidos pueden preverse aún cuando no los estemos escuchando.
Los objetos que nos rodean están impregnados de una música que se encuentra devaluada al punto de ser ignorada. Un profundo replanteo estético será necesario para poder comprender y apreciar los sonidos encon-trados, y también extraer aquellos ocultos o inaudibles, para finalmente valorizarlos como es debido.
Los diseñadores, ocupados en determinar los aspectos sonoros de sus productos, podrán entonces tomar conciencia de su saber musical, que en diversas formas, a pesar de no estar enterados, han incorporado en el aprendizaje proyectual.

 

Marco Sanguinetti está presentando su CD “Improvisiones”, recientemente editado por MDR Records (serie “En Piano”).

 

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