
El punto de encuentro fue una casona de Palermo donde Chacho esperaba para desayunar. En seguida se sumó Juan, desde Posadas, por teléfono, y entre mate y mate se nos fue la mañana charlando.
¿Cómo se gestó el trío y armaron los temas?
Juan: Todo empezó como una reunión de amigos, nos conocíamos de tocar juntos acompañando al Chango, de muchos años de compartir trabajo y relacionarnos desde lo humano también.
Chacho: Los hermanos tenían ya temas desde antes, que algunos están en el disco, de su trabajo como dúo que lo vienen haciendo hace mucho tiempo también. Entonces fue como tomar la decisión de dedicarnos a eso, desde el año pasado, viendo como tomaba forma todo…
Juan: Fuimos eligiendo los temas y el trabajo más concreto fue de unos meses. Tratando de lograr una conjunción desde los instrumentos armónicos y la percusión de Chacho, que es maravilloso poder tocar con él. Fue como cerrar un círculo a la vez y buscar cosas nuevas en este plan de trabajo.
Chacho: Si, lo loco es que cuando se cerraron en cierto modo las versiones –los covers– en los ensayos salieron cosas nuevas nuestras, y que ya dan para empezar otro disco…
¿Esas versiones ayudan también a cerrar el concepto del disco?
Juan: ¡Tenían que estar, creo! Son los grandes del género y en este primer disco lo queríamos también decir con sinceridad. Es con mucho respeto que tomamos eso; uno lo hace desde uno mismo. Y se ve en el total del trabajo, en nuestros temas.
Funcionaron como disparadores, había que remover eso para que fluyera el resto, y en ese sentido creo que es una obra muy generosa. Lo que nos sucede está en el disco; tomamos lo que nos da la música y lo reflejamos en la tocada… Con el trío consensuamos bien desde lo humano, nos conocemos de tocar mucho juntos y eso queríamos transmitir.
¿Cómo grabaron?
Chacho: Se grabó casi todo directo, hay algo grabado en Posadas en el verano. También hicimos una sesión en Córdoba con los chicos de la Korda, con ensayo previo, todo de una sin la percu.
Juan: Si, salvo las percusiones se grabó todo junto, queríamos lograr como un groove, poder transmitir el sentimiento de estar tocando en vivo. Cómo la percu se te mete por todos los micrófonos, elegimos grabarla después. Íbamos pasando los temas un par de veces para que el invitado se sintiera empapado de la música y a partir de ahí mismo lograr la toma.
¿Participaron en la mezcla y el mastering?
Juan: Lo dejamos todo en manos de Amilcar, que creo logró captar lo mejor. Confiamos mucho en él por su experiencia de trabajo en el género y nos ayudó mucho en todo.
Chacho: Hizo todo Amilcar acá en la Capital. Es un tipo que ha laburado con Divididos, con el Chango mucho… y conoce la materia. Es como una coproducción con él y fue muy generoso de su parte con el proyecto.
¿Qué tantas influencias de chamamé y de tango hay en su música?
Juan: Están ambas… la música de la zona en que nacimos por un lado. Y, a la vez, yo toco el bandoneón, me gusta mucho el tango por escuchar a Piazzolla, y de los chamameceros hay improntas en la manera de tocar, pero la idea es no hacer cualquier mezcla. Si no buscar nuestro sonido, por ejemplo el tema “Llanto de la selva” que es más tanguero digamos, es de un chaqueño, y la adaptamos al sonido del trío. Influencias hay de todos, por el tango: Piazzolla y Pichuco.
¿Y de los chamameceros?
Cocomarola, Isaco Abitbol, por supuesto. El correntino Joaquín Sheridan, y de Chaco, Bruno Mendoza, por nombrar algunos.
Tu búsqueda, Juan ¿está en el modo de ejecutar esos instrumentos?
Juan: El bandoneón es mi instrumento, la verdulera es como un momento, la toco desde chico pero nunca la estudié, más por tradición. A los 14 años comencé a estudiar bandoneón, empecé a internarme en él y buscar su sonido. Los dos tienen fuelle pero no son lo mismo. Incluso ese mito del chamamé siempre con acordeón es raro… En los primeros tiempos sí era así, pero Cocomarola, Isaco, tocaban bandoneón. Y se dice que Pichuco y Astor iban a verlo grabar a Isaco porque les gustaba conocer de esa música. Así que desde hace rato vienen juntándose en cierta forma.
¿Qué me dicen de la gráfica de presentación?
Juan: Las chicas que diseñan para el sello trabajaron el aspecto ese de lo natural digamos, como somos en nuestras vidas, sin dobleces. Queríamos que se muestre lo puro en la música y en la gráfica, es así porque queremos que la gente se lleve algo, que sea real.
Chacho: Si sos auténtico después lo podés sostener y crecer desde ahí. No entrar con una pose. Hay que hacer escuela de eso me parece, porque la mayoría piensa en “qué” vender y recrear eso. ¡No nos va lo de mostrar algo que no es!
¿Cuánto tiene que ver el entorno y su lugar de origen?
Juan: Mi hermano y yo nacimos en Campo Viera. Allí hay muchas músicas, de Brasil, de Paraguay, pero la que más nos pegó fue el chamamé, que además dentro del mismo chamamé hay mucha variedad, es muy rico. En Paraguay y en el sur de Brasil tocan chamamé, ¡a su manera, sí!. También por la influencia de Ernesto Montiel, de Raúl Barboza que los toman como referentes, incluso nosotros los tomamos, y además tocamos en esos países vecinos. Y venimos de familia de músicos, no profesionales pero uno mama todo eso…lo llevamos en la sangre, y todo ese universo que no se ve lo podemos expresar con la música.
Los Nuñez
Juan Ramón Nuñez (bandoneonísta) nacido en 1978 en la localidad de Campo Viera, Misiones. Marcos Alberto Nuñez (guitarrista) 1982 nació en la misma localidad.
Comenzaron a tocar desde muy temprana edad motivados por su familia y la música que escuchaban desde niños como: Los de Imaguaré, El Grupo Reencuentro, Blasito Martínez Riera, Tilo Escobar, Astor Piazzolla, Dino Saluzzi y otros artistas que marcaron el camino que transitan, en la búsqueda de un sonido propio dentro de ese género.
En 1992 son nombrados como Revelación de la Fiesta Nacional del Inmigrante, allí iniciaron su carrera artística para luego participar de numerosos festivales en su provincia. Y en el 93 fueron invitados a participar de un festival realizado en Paso Fundo (Brasil), en el cual se realizaban concursos en distintos rubros; allí Marcos resultó ganador como solista de guitarra y Juan como solista de bandoneón. Deciden estudiar música con distinguidos profesores como Eduardo y Daniel Vignolo y el maestro Ricardo Vuori (bandoneonísta finlandés radicado Oberá, Misiones). Un año después graban su primer material en formato casette titulado “Los Hermanos Nuñez”, en el cual incluyen temas como La calandria, El hornerito, Paraje bandera bajada, entre otros, y participan en numeroso festivales de folclore a nivel nacional, también acompañando a diferentes artistas y compartiendo escenarios con Los de Salta, Los Fronterizos y Horacio Guaraní. En 1997 resultan revelación del Festival Nacional de la Música del Litoral que se realiza cada año en Posadas. Luego se radican en esa ciudad capital e ingresan a la escuela de música de SADAIC, dirigida por el maestro Ricardo Ojeda incursionan en otros ritmos litoraleños, la galopa y también en el tango. Ese año participan en Buenos Aires del Festival Internacional de Tango junto a Atilio Stampone, Leopoldo Federico, Domingo Cura, y otros. Durante 1999 los Nuñez realizan una gira por China, Australia y Nueva Zelanda enviados por el maestro Ricardo Ojeda en la Orquesta de la Compañía Argentina de Danzas; dirigida por los profesores Hugo Ifrán y Beatriz Sangay. En 2003 graban su segundo material discográfico titulado “Nueva Ilusión”. Ese mismo año pasan a formar parte del grupo estable del octeto acústico del Chango Spasiuk hasta 2006, con grabaciones y giras por todo el mundo.
En 2007 editan su tercer disco y reciben el premio "Consagración" en el Festival Nacional de la Música del Litoral. Están culminando dos proyectos que abarcan el trabajo musical desde el bandoneón y la guitarra enriquecidos por un cuarteto de cuerdas con integrantes de la ciudad de Córdoba.
Chacho Ruiz Guiñazú nació en Malargue, Mendoza en 1960. Estudio batería con el maestro Eleuterio Ocampo, y percusión como autodidacta a partir de 1985. Entre 1080 y 1983 participa con los Músicos del Centro, quienes junto a Litto Nebbia recorren escenarios del país grabando entonces su primer disco, e inicia su carrera profesional. Y a finales de década de los 80 en Córdoba integra diferentes grupos de rock. En el `88 se radica en San Pablo, Brasil, por cinco años en los que toca en bandas de diferentes géneros musicales e intensifica sus estudios e investigación de instrumentos de percusión.
Vuelve a Argentina en el 1994 y conoce a Chango Spasiuk, quién lo une a su banda. Comienza allí un intenso trabajo para desarrollar conceptos nuevos en la música del litoral, lo que queda plasmado en 4 discos de edición nacional y 2 editados en Europa; videos y música para películas. Ha tocado en todos los escenarios del país, y en el exterior, en los más importantes festivales de músicas del mundo. En 2006 se separa de Spasiuk y conforma el proyecto personal junto a los hermanos Nuñez que comienza con este disco "Tierra de agua". Además participa con otros artistas como Minino Garay, Beatriz Pichimalen, Gorgina Hassan y músicos de la escena electrónica.
Club del Disco - +54 (11) 4777 8242 - club@clubdeldisco.com
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